Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dueño del alma
Señor, dueño del alma que te adora,
mi vida doy y sueño con tus brazos,
el canto brota alegre si tus trazos
le escriben a esta humilde servidora.
Deliro si me miran tus ojazos,
un ser de luz me siento, la azucena
perfumando tu piel, cubriendo en lazos
de amor, tu ser sagrado que encadena.
Por vos la sangre corre por mi vena
arde un amor sublime, bella suerte,
concibiendo mi vida dulce, plena,
pues juntos venceremos a la muerte.
Dos almas para siempre bendecidas
seremos de hoy en más, fortalecidas.
Fabiana Piceda