Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta noche triste,
que reviste el alma de amargura,
se alarga en sombras
y toca con su frío dedo
el corazón contrito
que se siente solo,
cada vez más solo.
Esta noche
en que la oscuridad
se adueña, se apodera
de lo íntimo,
de los sueños,
son mis versos como piedras,
como hierros
que aherrojan el alma,
enmudecen el sentimiento.
Esta noche
las palabras más tristes
configurarán mis estrofas.
Y tú no estarás cerca.
No sentiré próximo tu aliento.
¿Dónde estará el calor de tu pecho?
¿Romperá tu luz
el cerco estrecho
que en la noche siento?
que reviste el alma de amargura,
se alarga en sombras
y toca con su frío dedo
el corazón contrito
que se siente solo,
cada vez más solo.
Esta noche
en que la oscuridad
se adueña, se apodera
de lo íntimo,
de los sueños,
son mis versos como piedras,
como hierros
que aherrojan el alma,
enmudecen el sentimiento.
Esta noche
las palabras más tristes
configurarán mis estrofas.
Y tú no estarás cerca.
No sentiré próximo tu aliento.
¿Dónde estará el calor de tu pecho?
¿Romperá tu luz
el cerco estrecho
que en la noche siento?