Solaribus
Poeta veterano en el portal
He sido maestro cada vez que he sabido
huir de mi encierro y he aprendido.
Cada vez que tembló mi experiencia
ante la realidad del otro.
He perdido mi última inocencia
ante el insistente e irresistible llamado
de lo Absoluto.
Por eso descreo del Amor y del Odio
en cuanto fuesen una dicotomía
inmune al arte de la paciencia.
¡En última instancia,
el éxtasis y la locura
se asemejan tanto en la trama!
He escrito con el alma
siempre,
con la certeza de hacerlo
desde los restos de todo
cuanto me habita:
la triple experiencia de leer,
de escribir y de vivir
siempre en la frontera
de lo oscuro y de lo angélico.
Lo maldecido por Dios y por el diablo
y viceversa,
la Tradición de todo lo que me conforma,
inclusive lo que me avergüenza.
Por todas las voces imprescindibles
-de las cuales no existe registro-
antes que estos necios envejezcan
y sean tenidos por sabios,
a cuento de sus canas,
elijo la claridad
por encima de las sombras,
tan sólo por no sentir la memoria
y los afectos
como un cubo de cemento inerme,
impenetrable,
inservible,
hundiéndome el espíritu.
Comienzo hoy la guerra personal
de perseguir y asesinar
los súcubos del daño,
de enclaustrar uno a uno
los íncubos del olvido
que provocaron los suicidios.
Los demonios del hastío.
Hoy recordé la luz de los relámpagos,
que nos movemos como hojas en el viento,
imposibles de absorber, incólumes, impunes,
la lejanía de las cosas más cercanas,
...Y que sólo se es capaz de hacer el amor llorando...
huir de mi encierro y he aprendido.
Cada vez que tembló mi experiencia
ante la realidad del otro.
He perdido mi última inocencia
ante el insistente e irresistible llamado
de lo Absoluto.
Por eso descreo del Amor y del Odio
en cuanto fuesen una dicotomía
inmune al arte de la paciencia.
¡En última instancia,
el éxtasis y la locura
se asemejan tanto en la trama!
He escrito con el alma
siempre,
con la certeza de hacerlo
desde los restos de todo
cuanto me habita:
la triple experiencia de leer,
de escribir y de vivir
siempre en la frontera
de lo oscuro y de lo angélico.
Lo maldecido por Dios y por el diablo
y viceversa,
la Tradición de todo lo que me conforma,
inclusive lo que me avergüenza.
Por todas las voces imprescindibles
-de las cuales no existe registro-
antes que estos necios envejezcan
y sean tenidos por sabios,
a cuento de sus canas,
elijo la claridad
por encima de las sombras,
tan sólo por no sentir la memoria
y los afectos
como un cubo de cemento inerme,
impenetrable,
inservible,
hundiéndome el espíritu.
Comienzo hoy la guerra personal
de perseguir y asesinar
los súcubos del daño,
de enclaustrar uno a uno
los íncubos del olvido
que provocaron los suicidios.
Los demonios del hastío.
Hoy recordé la luz de los relámpagos,
que nos movemos como hojas en el viento,
imposibles de absorber, incólumes, impunes,
la lejanía de las cosas más cercanas,
...Y que sólo se es capaz de hacer el amor llorando...
[MUSICA]http://galeon.com/salucidas/sisolo.wma[/MUSICA]
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