manuel prol
Poeta asiduo al portal
Han tirado mi casa de la infancia,
han tirado mi casa de la aldea.
¿Por qué la habeis derruido?
Yo venía hasta aqui cada verano
a beber unas gotas de nostalgia.
La contemplaba herida
de muerte por la hiedra, los años y la lluvia,
muriéndose en silencio.
Desbrozaba las zarzas que crecían
en el porche, debajo de la arcada,
con los ojos cerrados, me sentaba a su puerta
y fluian recuerdos de niñez...
Del olor de la artesa donde dormía el centeno,
del ladrido del perro en el pajar,
del mujir de la vaca en el establo,
del fuego crepitando en la "lareira",
mientras nevaba afuera
y el abuelo, en un rito, me daba una tostada
empapada en espeso chocolate,
un lujo en aquel tiempo de miseria.
¿Por qué la habeis derruido?
si habitaban en ella mis días de inocencia.
Hoy he venido
en busca de un recuerdo entre sus restos,
un trompo, una billarda o una canica
impregnada en olores de la infancia
...Y he llorado.
han tirado mi casa de la aldea.
¿Por qué la habeis derruido?
Yo venía hasta aqui cada verano
a beber unas gotas de nostalgia.
La contemplaba herida
de muerte por la hiedra, los años y la lluvia,
muriéndose en silencio.
Desbrozaba las zarzas que crecían
en el porche, debajo de la arcada,
con los ojos cerrados, me sentaba a su puerta
y fluian recuerdos de niñez...
Del olor de la artesa donde dormía el centeno,
del ladrido del perro en el pajar,
del mujir de la vaca en el establo,
del fuego crepitando en la "lareira",
mientras nevaba afuera
y el abuelo, en un rito, me daba una tostada
empapada en espeso chocolate,
un lujo en aquel tiempo de miseria.
¿Por qué la habeis derruido?
si habitaban en ella mis días de inocencia.
Hoy he venido
en busca de un recuerdo entre sus restos,
un trompo, una billarda o una canica
impregnada en olores de la infancia
...Y he llorado.
Última edición: