ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Era cierto,
Robinson Crusoe estaba ahí sentado
en las escalinatas del museo
revisando su Mail con su laptop Mac;
ese día pro-apocalíptico de agosto
(siempre es agosto para el maestro cuentista
que en las techumbres de su depto. arrendado
trazaba prosísticos diseños analógicos)
Era cierto,
un elefante con ocho ojos chinchosos
aparecía en las alucinaciones de un viejito borracho,
mientras con nubloso raciocinio
contaba sus monedas mendigas;
a ver si entra esta noche al hogar de Cristo
(¿cuantos salmos taparan a este cristiano en invierno?)
Era cierto,
que una putita estudiaba medicina
en la universidad acreditada mejor evaluada,
o viceversa,
también estuvo a punto de llorar
al fingir el décimo orgasmo de su turno diurno
(¿estuvo Batman cerca o el policía del mes?,
quien estuvo para consolarla a la orilla de la cama
mientras se mecía por el cliente satisfecho,
quien estuvo para ponerle
un pañuelo en sus ojos
o lentes frente a sus cuadernos(¿?))
Era cierto,
esos dos se besaban como en un film de la Nouvelle vague
vestían como salidos de un poema Beatnik
hablaban como robots chinos en el MSN
bailaban
solo bailaban en el Dancefloor
no eran más que maniquíes de su generación
(en la vitrina de un almacén
de telas y reliquias
atendido por un judío sobreviviente
de la segunda guerra mundial,
sábado y domingo
venia el cuentista con un plumero
sacaba el polvo
reponía los cachivaches)
Era cierto.
Era cierto.
La mayoría de lo que se cuenta en un cuento es mentira.
(dijo un mitómano)
Robinson Crusoe estaba ahí sentado
en las escalinatas del museo
revisando su Mail con su laptop Mac;
ese día pro-apocalíptico de agosto
(siempre es agosto para el maestro cuentista
que en las techumbres de su depto. arrendado
trazaba prosísticos diseños analógicos)
Era cierto,
un elefante con ocho ojos chinchosos
aparecía en las alucinaciones de un viejito borracho,
mientras con nubloso raciocinio
contaba sus monedas mendigas;
a ver si entra esta noche al hogar de Cristo
(¿cuantos salmos taparan a este cristiano en invierno?)
Era cierto,
que una putita estudiaba medicina
en la universidad acreditada mejor evaluada,
o viceversa,
también estuvo a punto de llorar
al fingir el décimo orgasmo de su turno diurno
(¿estuvo Batman cerca o el policía del mes?,
quien estuvo para consolarla a la orilla de la cama
mientras se mecía por el cliente satisfecho,
quien estuvo para ponerle
un pañuelo en sus ojos
o lentes frente a sus cuadernos(¿?))
Era cierto,
esos dos se besaban como en un film de la Nouvelle vague
vestían como salidos de un poema Beatnik
hablaban como robots chinos en el MSN
bailaban
solo bailaban en el Dancefloor
no eran más que maniquíes de su generación
(en la vitrina de un almacén
de telas y reliquias
atendido por un judío sobreviviente
de la segunda guerra mundial,
sábado y domingo
venia el cuentista con un plumero
sacaba el polvo
reponía los cachivaches)
Era cierto.
Era cierto.
La mayoría de lo que se cuenta en un cuento es mentira.
(dijo un mitómano)