Alex Courant
Poeta adicto al portal
La barca
Sola, en la orilla, bajo el amplio cielo,
la golpea la espuma desbordante
de la mimosa mar que a cada instante
puja por remolcarla con recelo.
Agua y arena pujan en un duelo
por guardarla encallada o bien flotante
o por llevársela en la ola, errante,
o sólo mantenerla fija al suelo.
Sobre la discusión y el descontento
no existe juez que aplaque la anarquía
sobre cada madero y su quejido.
Intermediario único es el viento
que esparce con puntual melancolía
las volutas del polvo adormecido.
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