yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Marisela no es recuerdo
Es fuerza constante y viva
Y aunque para algunos solo sea
Otro punto negro en la conciencia adormilada
De juzgadores seducidos
Por talentos pecuniarios
Marisela es la piedra en el zapato,
La sal en la herida,
Y un grado alto en el termómetro de la corrupción,
De jueces y gobernantes.
Marisela es un brillo de puñal
En un mundo de sombras
Marisela es la voz del silencio
La victima caída
Y el victimario punzante de tantas conciencias dormidas.
Marisela madre pronto será solo estadística,
Motivo de encendidos discursos
De sus verdugos ocultos,
¡Por que mienten!
A Marisela no la mato un tipo desconocido
La mato la indiferencia oficial
Y no murió de un balazo en la cabeza
Probablemente
Murió de tristeza e inanición de justicia,
Marisela murió cuando mataron a su hija,
Murió cuando escucho la manoseada sentencia,
Murió ante las puertas cerradas
De mandatarios obtusos y cómplices complacientes
De su primer asesino.
Marisela murió tres veces
O cien o cientos
Y era su cadáver insepulto el que vagaba
De plaza en plaza,
De calle en calle,
De mesa en mesa,
De discurso en discurso,
De promesa en promesa,
Lo que hizo el tirador “desconocido”
Fue mandar a la tumba su cadáver
Y quitarle voz a la injusticia.
Lamento que esto no sea un poema.
Marisela Escobedo Ortiz inició su activismo social al ocurrir en 2008 en Ciudad Juárez el asesinato de su hija Rubí Marisol Frayre Escobedo de 16 años de edad, Marisela Escobedo señaló entonces a la pareja de su hija, Sergio Rafael Barraza Bocanegra, como el presunto asesino; con recursos propios logró localizar a Barraza en Fresnillo, Zacatecas, donde fue detenido y trasladado a Ciudad Juárez donde confesó la autoría del crimen en el juicio y señaló el lugar de sepultura de los restos de Rubí, sin embargo, los jueces lo declararon inocente por falta de pruebas y lo pusieron en libertad, generado con ello un escándalo que dio a conocer a Marisela Escobedo a nivel nacional e internacional.[2]
Ante ello, Marisela Escobedo inició una serie de protestas en contra de dicha resolución contra las autoridades del estado de Chihuahua, pidiendo que Sergio Barraza fuera detenido y llevado nuevamente a juicio; apelada la resolución, un tribunal de circuito revocó la sentencia absolutoria y declaró y sentenció a Barraza por asesinato, sin embargo, éste permaneció prófugo de la justicia. Tras múltiples protestas ante los gobernadores José Reyes Baeza Terrazas y César Duarte Jáquez, se instaló en protesta en la Plaza Hidalgo de la ciudad de Chihuahua frente al Palacio de Gobierno, sede del gobernador; en este sitio, el 16 de diciembre de 2010 fue asesinada por un desconocido de un balazo en la cabeza
Fuente: Wikipedia.
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