Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Como un suspiro caducó la tarde
que había que consumir preferentemente,
rodeado de las yemas de tus dedos,
por los espacios más sabrosos de tu vientre.
Como quien dispone de una milésima de segundo
parece que el tiempo se dispuso a esfumarse,
te vi poniéndote el vestido con presura
y hacia nada que me enloquecía desnudarte.
En la alcoba se han quedado los reflejos
de la silueta de tu esbelta compostura,
como sombras galopantes en el techo
perfumadas de vaivenes y de locura.
Que poco dura un instante junto al cielo
beso de luna en ropa interior,
es limitado el tiempo de los amantes
caduco el encuentro escondido de amor.
Volveremos a encontrarnos con fecha
en el limite del deseo y de la carne,
en la alacena de la piel donde guardamos
las llamas de este fuego que nos arde.