Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
La Montaña.

Tal vez pasando la montaña de la vida encuentre algo diferente a todo cuanto me llenó la existencia; nadie conoce el otro lado de la montaña sin haber trotado en esta vida de pie o en corcel sin brida, el viaje tiene declives y algunas escaladas forzadas que nos ponen a latir el corazón de prisa. He andado los caminos muchos, unas veces descalza, otras en sandalias finas, con los brazos cerrados en tiempos de lluvias frías y extendidos completamente, apropiándome de los mejores soles que iluminan mis caminos
También he detenido el paso, con dolor en los tobillos cuando los caminos son duros y se hacen largos, luciérnagas alumbraron un poco mis tardes grises, y en las noches más oscuras la luna estuvo conmigo al lado de mis miedos y mis vacíos.
Aún me queda mucho por andar, aun el camino es largo, aun traigo la mochila cargada, algunas veces duele la espalda, pero sigo, sigo voy por la cima de mi vida si caigo en algún momento sentiré dolor intenso, pero seguiré subiendo, ¡es la cima o la nada!
Peligros muchos me acechan detrás de nubes y arboladas, el rostro sereno del día alguna vez me cobra jugadas, el mar se hace en mis ojos, la voz suena a serenata frustrada y el duende del dolor envuelve el jardín que descansa entre mis bellas montañas.
Tiemblo más sigo el camino los pies tocando con cautela, con seguridad, con pereza o con optimismo, pero sigo, porque el camino no acaba, detenida por instantes ante bellos parajes, aspiro y lleno de esperanza mis pulmones, la vida no se acaba y ahí sigue esperando por mí la cima de mi particular montaña
Mary C. López
Tiempo de Reflexiones .
5.10.2011/Méx/18:00

Tal vez pasando la montaña de la vida encuentre algo diferente a todo cuanto me llenó la existencia; nadie conoce el otro lado de la montaña sin haber trotado en esta vida de pie o en corcel sin brida, el viaje tiene declives y algunas escaladas forzadas que nos ponen a latir el corazón de prisa. He andado los caminos muchos, unas veces descalza, otras en sandalias finas, con los brazos cerrados en tiempos de lluvias frías y extendidos completamente, apropiándome de los mejores soles que iluminan mis caminos
También he detenido el paso, con dolor en los tobillos cuando los caminos son duros y se hacen largos, luciérnagas alumbraron un poco mis tardes grises, y en las noches más oscuras la luna estuvo conmigo al lado de mis miedos y mis vacíos.
Aún me queda mucho por andar, aun el camino es largo, aun traigo la mochila cargada, algunas veces duele la espalda, pero sigo, sigo voy por la cima de mi vida si caigo en algún momento sentiré dolor intenso, pero seguiré subiendo, ¡es la cima o la nada!
Peligros muchos me acechan detrás de nubes y arboladas, el rostro sereno del día alguna vez me cobra jugadas, el mar se hace en mis ojos, la voz suena a serenata frustrada y el duende del dolor envuelve el jardín que descansa entre mis bellas montañas.
Tiemblo más sigo el camino los pies tocando con cautela, con seguridad, con pereza o con optimismo, pero sigo, porque el camino no acaba, detenida por instantes ante bellos parajes, aspiro y lleno de esperanza mis pulmones, la vida no se acaba y ahí sigue esperando por mí la cima de mi particular montaña
Mary C. López
Tiempo de Reflexiones .
5.10.2011/Méx/18:00
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