Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Su asombro era lo único que le iluminaban los ojos llenos de sombras ¿qué habría sucedido después del sexo? intentó limpiar el hermoso rostro que aún se podía distinguir por debajo de las heridas y los moretones, sin embargo sus dedos sólo ensuciaba más esa piel caduca de quien en vida le había ofrecido placer toda la noche.
Por un momento dejó el asombro a un lado, se puso de pie y se dirigió a la ducha. Antes de entrar dio un vistazo atrás; ¡Demonios! realmente era hermosa.
Cuando salió del baño miró de nuevo la cama, misma imagen, el mismo cuerpo abierto en canal y un corazón que ahora, sin embargo, latía en medio de las almohadas.
Se sentó al lado de la cama y encendió un cigarro a medio fumar que tomó del cenicero, notó las manchas de labial en la colilla, ojalá te hubiera matado primero el cáncer, pensó.
Trató de recordar lo ocurrido, nada, su mente estaba en blanco. Se puso de pie y caminó a la alacena con la intención de preparar café, la abrió y vio diez frascos etiquetados con su propia letra en donde se leían diez nombres de mujer, diez fechas y en cada uno un corazón.
Carajos, si uno mirara primero por dentro y después el rostro y después el sexo tal vez las cosas serían de otro modo, pero todos los cuerpos, así con piel, con carne, sin alma, sin sentimientos, sin corazón, son tan parecidos, Dios, son casi idénticos.
Al diablo con todo, pensó, once debe se mi número de mala suerte, si al menos hubieran sido gemelas otra cosa sería. Se miró al espejo, no había en su rostro ni asomo de arrepentimiento, se olvidó el café, primero la seguridad y luego el placer se dijo: Abrió la puerta de los enceres de cocina que nunca se usan, metió la mano a lo mas profundo y sacó de ahí una escuadra vacía y un cargador lleno, los unió, jaló el cerrojo de la .45 y ésta quedó armada, listo, si alguien se atrevía a entrar a su departamento le volaría los sesos.
De repente, una voz femenina rompió el silencio, le hablaba con una extraña dulzura desde la habitación en donde momentos antes había dejado el cuerpo sin vida de la bella mujer a la que le había arrebatado el sexo y la vida. La nuca se le erizó, sintió que el estomago se le salía por la boca, todo el miedo posible se apodero de su ser En una milésima de segundo pensó en descargar el arma apuntando hacia la recamara, pero ¿qué podría hacer un manojo de balas sobre un cuerpo que ya no tenia vida? sin pensarlo más metió el arma a la boca y jaló del gatillo al tiempo que aquella voz de mujer le reprendía por haber dejado de tomar su medicamento que le controlaban las alucinaciones producto de su esquizofrenia.
Due 3.10.11 en una tarde en la que la anoche cayó como haciendo un guiño.
Nota 1. ¿Qué hace una abeja en un gimnasio?. Zumba.
Nota 2 esta nota se niega rotundamente a decir algo, pues bien sabe que las prosas son muy poco leídas y a ella le gusta ser protagonista.
Nota 3. esta nota, como es muy gentil, cortes y ha sido educada en las mejores escuelas del país y alguna que otra del extranjero, además de que proviene de un hogar lleno de cordialidad y amor, le da las mas sentidas gracias por pasar por aquí y se disculpa por el berrinche de la Nota 2 tssst
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