Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
ANSIAS Y NOCTUMBRES
Como si regresaras desde el polo a recordarme las palabras,
a librarme de los pernos de la luz vítrea
corrida hacia chimeneas sin albas.
Volveremos a izar cometas plásticas
en lejanos tejados en plena madrugada.
Como si cosquillaras todas mis costillas y mi vientre
con pringamoza y jarana;
si curaras mis brechas sanarían también tus heridas;
el sol tiñe tus miradas, las que sólo tú conservas
cuando acaban pésimos tus días levitando sobre el tedio,
oteando vitrinas, esculcando en baúles la música sacra.
Como si encontraras al llegar cansada
trozos de noche desperdigados.
dispuestos para ensartar uno a uno tus latidos
en las cuentas prometidas..
Mi batalla jamás será un largo sitio
sino el último asalto a tus lugares.
Como si lloraras solitaria
sobre mi cuaderno de ensalmos y mentiras
y yo me durmiera sedentario a tu lado
decantando en tu sueño la pesadilla de tus lágrimas,
así pudiera entonces acabar con su tinte pálido este,
mi primer poema de otoño vedado.
Como si regresaras desde el polo a recordarme las palabras,
a librarme de los pernos de la luz vítrea
corrida hacia chimeneas sin albas.
Volveremos a izar cometas plásticas
en lejanos tejados en plena madrugada.
Como si cosquillaras todas mis costillas y mi vientre
con pringamoza y jarana;
si curaras mis brechas sanarían también tus heridas;
el sol tiñe tus miradas, las que sólo tú conservas
cuando acaban pésimos tus días levitando sobre el tedio,
oteando vitrinas, esculcando en baúles la música sacra.
Como si encontraras al llegar cansada
trozos de noche desperdigados.
dispuestos para ensartar uno a uno tus latidos
en las cuentas prometidas..
Mi batalla jamás será un largo sitio
sino el último asalto a tus lugares.
Como si lloraras solitaria
sobre mi cuaderno de ensalmos y mentiras
y yo me durmiera sedentario a tu lado
decantando en tu sueño la pesadilla de tus lágrimas,
así pudiera entonces acabar con su tinte pálido este,
mi primer poema de otoño vedado.
Última edición: