PatrizziaMoraty
Poeta que considera el portal su segunda casa
SIN DECIRME NADA
En mí, fijó su mirada...
Una profunda tristeza
en ella se reflejaba.
Su rostro inocente,
sus agrietadas manos,
Pues debe llevar alimento
a sus hambrientos hermanos.
A nadie parece importar
el dolor que la aqueja
hace tiempo dejó de jugar
cuando a su madre enterró
y con dolor a su padre vio
por criminal, tras las rejas.
Contando con trece años
arduamente debe trabajar;
Por regalo de cumpleaños
grandes rocas tuvo que picar.
Si hay forma de poder ayudar
que no sea en vano su infancia perdida;
es fortaleciendo el tema educar;
también su salud con techo y comida.
En mí, fijó su mirada
mientras de su bolsa sacaba
un mendrugo de pan,
su boca en palabras no me dijo nada,
mas sus ojos gritaban:
¡Esas manos amigas ¿En dónde están?!
En mí, fijó su mirada...
Una profunda tristeza
en ella se reflejaba.
Su rostro inocente,
sus agrietadas manos,
Pues debe llevar alimento
a sus hambrientos hermanos.
A nadie parece importar
el dolor que la aqueja
hace tiempo dejó de jugar
cuando a su madre enterró
y con dolor a su padre vio
por criminal, tras las rejas.
Contando con trece años
arduamente debe trabajar;
Por regalo de cumpleaños
grandes rocas tuvo que picar.
Si hay forma de poder ayudar
que no sea en vano su infancia perdida;
es fortaleciendo el tema educar;
también su salud con techo y comida.
En mí, fijó su mirada
mientras de su bolsa sacaba
un mendrugo de pan,
su boca en palabras no me dijo nada,
mas sus ojos gritaban:
¡Esas manos amigas ¿En dónde están?!
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