curriamoroso
Poeta fiel al portal
De día o de noche estaba con su amada, reteniéndola hasta la eternidad, sin la posibilidad de que los curiosos pudieran accionar en contra de ellos. Sobretodo en las noches, él disfrutaba de los placeres que su larga vida les ofrecía; si se alimentaba, compartía con ella; a veces, permitía que saciara su hambre primero, como todo caballero que practica su amor cortés. Y si había que desplazarse hacia grandes distancias y a la rapidez que su naturaleza le permitía, siempre, pero siempre, la tomaba, con dulzura y pasión, de su mano; era lo que se llama un amor de siglos, el ideal para una pareja que se precie de serlo. Discutían, sólo porque ella se lamentaba que las noches no fueran más largas; para divertirse,pasear y observar los alrededores. Él le decía las cantidades de noches que pasarían juntos; pero, aún así, ella se quejaba, quería más y más; nada la saciaba. Y así veían pasar interminables horas nocturnas; sin embargo, él buscaba la manera de poder estar con su amada, para agarrarle, como le gustaba, su mano y susurrarle al oído: te amaré por siempre. Ella, antes de la llegada de cada nuevo día, sentía pesar y molestia al tener que separarse de su amado; aunque sabía que estaba cerca, no lo aceptaba así. Él la consolaba de diferentes formas y terminaba con la frase que ella más odiaba: Amor no cabemos los dos en el mismo ataúd…
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