Glendalis Lugo
Poeta veterano en el portal
Elena miraba las olas frente al mar, veía la espuma evaporarse en la orilla y cómo la arena mojada tocaba suavemente sus pies, sentía la brisa en su cara y las lagrimas bajar por sus mejillas. Todo su ser sufría una transformación, acababa de dejar un amor prohibido en el olvido. Deseaba olvidar la cara de su amor sollozando y suplicando que no lo dejara.También recordaba la forma que ella miraba en el espejo la figura de su amante desnudo, triste y desconsolado al pie de la cama, deseando darle consuelo. Pero ya no había retroceso llevaba en su vientre un hijo que no era del hombre que amaba era de la obligación al ser una mujer prohibida. Por eso frente al mar sé despedía de el pasado mientras sus lágrimas bajaban, bañando de dolor su rostro y dejando una huella que solo el tiempo podría curar. Ahora una vida sé adhería a ella como el sal a la mar y sollozando le daba la bienvenida dejando un pasado atrás.
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