Javier Castillo Aparicio
Poeta recién llegado
Abrí los ojos. Estaba despierto pero había despertado de un largo letargo. En mis venas siempre corrió la sangre, pero me sentía más vivo que nunca. Mi corazón no había dejado de latir, pero ahora lo escuchaba con mayor claridad. Me sentía vivo. Y es que, durante los últimos años, me había limitado a sobrevivir la vida, que no vivirla: en lugar de aprender a enfrentarme a mis dolores había aprendido a esconderme de ellos; en vez de estar dirigiendo mi vida me estaba dejando llevar; por evitar el temor de llegar a mi muerte había dejado de pensar en la vida. Pero tuve suerte, porque otras personas entraron en mi vida, gente interesante y bondadosa de quienes podía aprender mucho y a quienes podía enseñar algunas cosas, y esta gente supuso un soplo de aire fresco para mis ahogados pulmones, que pudieron expulsar la desazón que anclaba mi mente y la impedía avanzar en la vida.
En este renacer le digo adiós al automatismo, me siento humano de nuevo y me reconcilio con la vida, a pesar de sus desgracias y con sus alegrías. En este renacer desentierro la pluma que escribía versos de vida, para compartir de nuevo mis vivencias. En este renacer le digo hola al mundo y lo encaro con una sonrisa. Si quieres, tú también puedes sonreír conmigo. Vivamos.

http://sentimientopoetico.blogspot.com/
En este renacer le digo adiós al automatismo, me siento humano de nuevo y me reconcilio con la vida, a pesar de sus desgracias y con sus alegrías. En este renacer desentierro la pluma que escribía versos de vida, para compartir de nuevo mis vivencias. En este renacer le digo hola al mundo y lo encaro con una sonrisa. Si quieres, tú también puedes sonreír conmigo. Vivamos.
http://sentimientopoetico.blogspot.com/