Condenado a muerte

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011



 
Muchas veces...solemos ser "condenados a muerte"
desde nuestro mundo interno:
"paralizados" por el pánico de dar un paso en "falso"
esperando que algo "suceda"

...y a de suceder


Aplausos y estrellas mi buen amigo
excelente prosa como siempre.
 
Es increíble, Eladio, con qué facilidad eres capaz de componer un relato que atrae completamente la atención de quien lo lee: ¡qué imaginación tan desbordante! Mi más sincera enhorabuena y mi reputación, si me permiten dártela.

Un abrazo.

José Luis
 
un agradable escrito, me has sacado la sonrisa. gracias por enviarlo. un cordial saludo, ritepaa
 
Fantástico, Eladio.Esa prisión es como el espejo bifurcado del ser que no encuentra salida.
Saludos y abrazos....y por favor...enviame cada vez que puedas tus links..es gratisimo leerte..
 
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011



enfrentar los miedos, es uno de los retos, cuando sabes que vas a morir sin remedio... o tal vez te hagas amigo del tigre, así como los monjes tibetanos... que hasta le dan la mano.. buen escrito amigo...
 
Del otro lado del espejo veo un tigre. El espejo se eleva y el tigre asoma su zarpa. Alicia rie, Lacan brama. Lo real irrumpe.
Un rugido felino, amigo dulcinista, desde el otro lado de tu espejo marino.
 
Antes que nada muchas gracias por la invitación.
Me ha encantado este relato, es de esas lecturas que te atrapa de principio a fin y que no paras de leerla hasta encontrar un final inesperado... Muy buena
Salud!
 
Una escena imposible de superar si estás en esa situación,¿un profesor de teología?,ese matiz lo has puesto en el sitio correcto,una catedral,para darle más énfasis al relato,
de lo que no hay duda es que la muerte tiene la última palabra.
Interesante obra en su trama y en la forma de desarrollarla,
un gusto pasar por aquí,
Un fuerte abrazo.
 
Oh, mi amigo Dulcinista !!! Me atrapó tu relato de principio a fín!!! Quizás las fauces de la fiera vivan en nosotros mismos a veces y luchemos a muerte para vencer. La eterna lucha interior de cada ser humano, el bien y el mal, que a veces no tienen muy delimitadas sus fronteras. Me encanta y te felicito, un abrazo!!!
 
e
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011





Bueno Eladio, ¿Tu crees que alguien querrá que te coma el tigre? Jajajaja. Desde luego yo te veo ya de director de cine haciendo tus propias "pelis" ¡Ánimo, vas bien!
Estrellas para deslumbrar a ese tigre y te deje soñar un poco más...
Vidal
 
Interesante, muy interesante me ha parecido, es algo hermoso, de cine....Eso lo del tigre pisando las baldosas para que se levantara el cristal es fenomenal. Ahora, he pensado yo, para seguir la historia, y como los animales carnívoros son muy inteligentes, supongo que no falta mucho tiempo para que el tigre se de cuenta de que sus movimientos hacen esto...y empiece caminar mas rápido... Estrellas y abrazos.
 
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011





Que gran texto!!!
Te admiro, me gustaría tener esa imaginación para la prosa. Quizá no tenga esa paciencia necesaria. Lo mío es la poesía porque me brota sola. Respecto a este texto me parece espectacular porque va cargado, sin sobrepasarse, de simbolismo. Los carceleros a los que no nombras, pero a los que haces alusión parecen más fieros aún que el tigre. El mecanismo de baldosas y el cristal, realmente original. El reflejo del tiempo lento, pero a la vez de predecible final, como la vida misma. Maravilloso escrito. Quizá necesito un aliciente para poder escribir prosa.

Te propongo algo, arriesgado y compromotido por mi a veces escaso tiempo. Qué te parece si escribimos algo juntos, es decir, empiezas un tema y yo lo continuo, así creamos una historia con dos puntos de vista. Podría ser interesante...

Saludos.
 
Genial mi querido Dulcinista eres un maestro del suspenso. Me gusta el trasfondo psicológico de tu relato. Felicitaciones. Besos con mucho cariño. Quien te quiere siempre. Reputación.
 
Si el tigre y tu estais en la misma situacion .....tu puedes pisar las baldosas y hacer que la division baje , asi que me haces el favor de machacarle la zarpa al tigre, para q se entere de lo q vale un peine !!!
 
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011




Amigo,debe ser extraño sentirse el almuerzo de alguién.
Como siempre tus escritos me fascinan.
Cariños y remuacs:)
 
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011





ELADIO


Está encadenado por siempre en
el subjetivismo de su tiempo.

Ojalá no sea devorado antes por el tigre.


Un fuerte abrazo.
 
Querido Amigo Eladio. Es impactante, el suspenso que creas, dándole todos los, condimentos,
para que sea, una obra maravillosa Estás para dejarnos, pensando, sobre lo interno y lo externo.
Exelente, Estrellas Besos y Abrazos Uruguayos
 
Aaay que angustia,que horror...solo de imaginar que te devore un tigre!! Tienes un don para escribir historias escalofriantes,se que siempre digo lo mismo,pero lo pienso realmente,un abrazo y todas mis estrellas!!
 
Me ha hecho reflexionar este relato, el miedo a veces nos tiene prisioneros...
un saludo poeta...
 
​Muy buenas letras,un relato atrapante y muy bien elaborado,porque cautiva y te lleva hasta esa cárcel tenebrosa,un gusto leerte amigo,un beso Sandra
 
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011




Mucho ingenio derrochas en este escrito, muy rico en figuras literarias y despiertan sensación a encierro, gracias por compartirlo. Te dejo todas las estrellas mas la reputación... Saludos...
 
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Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.

Eladio Parreño Elías

21-Noviembre-2011





Eladio,

Lennart profesor de Teología... encarcelado

en una catedral... interesante.
Tal vez del otro lado del espejo está la otra
parte de él, con la cual lucha desde hace tiempo.
Cual ganará? quien es más peligroso?
El tigre o el religioso? ...
Abrazos mi amigo. Genial como siempre.
Osa.
:::blush:::

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