noskrad
Poeta asiduo al portal
Oscuridad tan espesa como la niebla,
como lluvia a cántaros, ese día que atravesé mares por ti,
cerrando los ojos para ver,
el destello de felicidad que fue alejada de mí ser.
Y pasó de ser un verano cálido, a un invierno congelante,
¿Quién fue el culpable?
todavía replican como campanas en mi cabeza,
las preguntas que se congelaron en el miedo que silencia.
Tanto calor, tanto fuego desbordante de un corazón,
fue congelado con el toque delicado del carámbano,
el toque de Midas de la desesperación,
resguardando recuerdos en el baúl de hielo antártico.
Y la refrescante brisa se tornó en una tormenta,
rayos, tornados, oscuridad y nieve sobre nuestras cabezas,
poco a poco se fue apagando todo,
siempre vacante el trono
Lentos latidos y movimientos,
sólo estatuas de hielo, se pueden sentir en la oscuridad del destierro,
alcanzo a ver sus rostros reflejados en el hielo, en mis lágrimas congeladas,
y en la oscuridad que tiene cada una de sus almas
como lluvia a cántaros, ese día que atravesé mares por ti,
cerrando los ojos para ver,
el destello de felicidad que fue alejada de mí ser.
Y pasó de ser un verano cálido, a un invierno congelante,
¿Quién fue el culpable?
todavía replican como campanas en mi cabeza,
las preguntas que se congelaron en el miedo que silencia.
Tanto calor, tanto fuego desbordante de un corazón,
fue congelado con el toque delicado del carámbano,
el toque de Midas de la desesperación,
resguardando recuerdos en el baúl de hielo antártico.
Y la refrescante brisa se tornó en una tormenta,
rayos, tornados, oscuridad y nieve sobre nuestras cabezas,
poco a poco se fue apagando todo,
siempre vacante el trono
Lentos latidos y movimientos,
sólo estatuas de hielo, se pueden sentir en la oscuridad del destierro,
alcanzo a ver sus rostros reflejados en el hielo, en mis lágrimas congeladas,
y en la oscuridad que tiene cada una de sus almas