alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
Adiós a un gran amor
(Para mi amor eterno Salvador)
Un adiós sin llanto y sin quebranto,
fue muy bello lo que sentimos.
Nos fundimos en uno solo,
en versos eternos de amor.
Soltamos las amarras y le dimos rienda suelta al amor.
Fue un amor jamás sentido.
Despertamos como niños, sedientos de cariños
y nos envolvió el despertar de un cielo azul,
- Dios es azul-
y mezclamos nuestros labios en besos de vino rosado,
plagiados por un amor desesperado.
Cancelamos cuentas pasadas
y nos aturdimos en el amor de los dos.
Nos miramos a los ojos y más y más: creció el amor.
De una huella indeleble nos despedimos los dos.
El amor que empezó era bello,
fuerte para permanecer hasta hoy.
Tal vez los dos nos seguimos amando,
pero es un amor callado:
no puede ser concretado
y en el corazón se quedará guardado.
Sólo quedarán de testigos: versos y poemas,
sentidos y entregados, llenos de amor y de nostalgia,
por lo que pudo haber sido y naufragó.
Adiós, amor.
Adiós sin llantos ni rencores.
Donde se amó demasiado
no hay lugar para el desamor.
Morir es sentencia, amando,
como una vez te dije:
Te amo hasta los huesos.
No me pidas que te olvide.
Adiós, amor callado,
que en la banca del recuerdo permanecerá,
lo que nació entre nosotros
-no podrá ser abortado-.
Nos amamos con la fuerza de los vientos:
no habrá nada capaz de borrar.
La pluma que escribió con dedicatoria
no tiene borrador.
Allí se quedan los versos y poemas:
recuerdos de un gran amor que un día nació
en MUNDOPOESIA.
Y aquí mismo terminó.
¡¡¡Adiós, amor de mi vida, adiós!!
(Espero siempre por ti, mi gran amor)
[video=youtube;HdO_2gyJV7o]http://www.youtube.com/watch?v=HdO_2gyJV7o&feature=fvwrel[/video]
Alicia Pérez Hernández
(Para mi amor eterno Salvador)
Un adiós sin llanto y sin quebranto,
fue muy bello lo que sentimos.
Nos fundimos en uno solo,
en versos eternos de amor.
Soltamos las amarras y le dimos rienda suelta al amor.
Fue un amor jamás sentido.
Despertamos como niños, sedientos de cariños
y nos envolvió el despertar de un cielo azul,
- Dios es azul-
y mezclamos nuestros labios en besos de vino rosado,
plagiados por un amor desesperado.
Cancelamos cuentas pasadas
y nos aturdimos en el amor de los dos.
Nos miramos a los ojos y más y más: creció el amor.
De una huella indeleble nos despedimos los dos.
El amor que empezó era bello,
fuerte para permanecer hasta hoy.
Tal vez los dos nos seguimos amando,
pero es un amor callado:
no puede ser concretado
y en el corazón se quedará guardado.
Sólo quedarán de testigos: versos y poemas,
sentidos y entregados, llenos de amor y de nostalgia,
por lo que pudo haber sido y naufragó.
Adiós, amor.
Adiós sin llantos ni rencores.
Donde se amó demasiado
no hay lugar para el desamor.
Morir es sentencia, amando,
como una vez te dije:
Te amo hasta los huesos.
No me pidas que te olvide.
Adiós, amor callado,
que en la banca del recuerdo permanecerá,
lo que nació entre nosotros
-no podrá ser abortado-.
Nos amamos con la fuerza de los vientos:
no habrá nada capaz de borrar.
La pluma que escribió con dedicatoria
no tiene borrador.
Allí se quedan los versos y poemas:
recuerdos de un gran amor que un día nació
en MUNDOPOESIA.
Y aquí mismo terminó.
¡¡¡Adiós, amor de mi vida, adiós!!
(Espero siempre por ti, mi gran amor)
[video=youtube;HdO_2gyJV7o]http://www.youtube.com/watch?v=HdO_2gyJV7o&feature=fvwrel[/video]
Alicia Pérez Hernández
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