yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luz se marcha con sigilo de ladrona
y un brillo austero apenas llega a mi
como una amante de noche y a hurtadillas,
las letras vienen a paso de tortuga
y los dedos las escarban con las uñas;
entonces es cierto que tu distancia huele a mar
y amar es un misterio que solo se devela en el final
de la estadía,
cuando todos los besos están muertos
y podemos hacer autopsias de caricias
para saber por que murieron,
aunque los cristales agudos de la vanidad
se nieguen a develar la causa del deceso.
El amor es solo un vaso empañado de tanto manoseo,
lúgubre almohada donde viene a morir el ultimo deseo,
el fuego fatuo de un ego acrecentado
que se alimenta de todas las promesas
hechas sin pensar como señuelo.
Así que habremos de intentar con drogas nuevas,
clavar estacas de cartón en los deseos
e inmunizarnos a los torrentes de saliva,
tendremos que inventar nuevos tormentos,
como escarbar con mondadientes los anhelos
para llegar al velo redentor de las heridas.
Habremos de ostentar la cobardía,
para que no nos desmenucen los sentidos
y queden nuestras manos tan vacías
y con un molde de mujer en lo dolido,
tendremos que convocar otros demonios
algunas sucias y secretas mesalinas
que nos cambien besos ...por nada
y no nos juzguen con garfios de pasión
por lo vivido.
El amor es fuego, residuo de todos los infiernos,
una tormenta en el vaso bendito del desvelo,
la soledad a medias que funde a dos locos
a morir de inanición en su particular desierto.
y un brillo austero apenas llega a mi
como una amante de noche y a hurtadillas,
las letras vienen a paso de tortuga
y los dedos las escarban con las uñas;
entonces es cierto que tu distancia huele a mar
y amar es un misterio que solo se devela en el final
de la estadía,
cuando todos los besos están muertos
y podemos hacer autopsias de caricias
para saber por que murieron,
aunque los cristales agudos de la vanidad
se nieguen a develar la causa del deceso.
El amor es solo un vaso empañado de tanto manoseo,
lúgubre almohada donde viene a morir el ultimo deseo,
el fuego fatuo de un ego acrecentado
que se alimenta de todas las promesas
hechas sin pensar como señuelo.
Así que habremos de intentar con drogas nuevas,
clavar estacas de cartón en los deseos
e inmunizarnos a los torrentes de saliva,
tendremos que inventar nuevos tormentos,
como escarbar con mondadientes los anhelos
para llegar al velo redentor de las heridas.
Habremos de ostentar la cobardía,
para que no nos desmenucen los sentidos
y queden nuestras manos tan vacías
y con un molde de mujer en lo dolido,
tendremos que convocar otros demonios
algunas sucias y secretas mesalinas
que nos cambien besos ...por nada
y no nos juzguen con garfios de pasión
por lo vivido.
El amor es fuego, residuo de todos los infiernos,
una tormenta en el vaso bendito del desvelo,
la soledad a medias que funde a dos locos
a morir de inanición en su particular desierto.
Última edición: