Humberto Martinez
Poeta asiduo al portal
Recuerdo aquella mirada
Recuerdo tiempos aquellos,
bajo la noche serena;
con esa mujer tan buena
¡si que fueron siempre bellos!...
Las estrellas nos cuidaban
con todo su resplandor,
observando nuestro amor
con nosotros caminaban.
Esas noches tan sencillas
perfectas para los dos,
siempre formadas por Dios
nos mostraban maravillas.
En esas tardes lluviosas,
bajo el árbol abrazado
a ti siempre ilusionado,
te dije cosas hermosas.
Caminaba en la ladera
tenía ganas de verte,
afortunado con suerte,
serás siempre la primera.
Recuerdo aquella mirada
me despedía amorosa,
en mis manos una rosa
regresaba en alborada.
Feliz de nuevo a labores
sentía el día alargado
¡ cuando estoy junto a tu lado!...
siempre mis tiempos mejores.
Yo atravesando ese río
para poder ir contigo
pues quería ser tu abrigo
pensando tenías frío.
Recuerdo tiempos aquellos,
bajo la noche serena;
con esa mujer tan buena
¡si que fueron siempre bellos!...
Las estrellas nos cuidaban
con todo su resplandor,
observando nuestro amor
con nosotros caminaban.
Esas noches tan sencillas
perfectas para los dos,
siempre formadas por Dios
nos mostraban maravillas.
En esas tardes lluviosas,
bajo el árbol abrazado
a ti siempre ilusionado,
te dije cosas hermosas.
Caminaba en la ladera
tenía ganas de verte,
afortunado con suerte,
serás siempre la primera.
Recuerdo aquella mirada
me despedía amorosa,
en mis manos una rosa
regresaba en alborada.
Feliz de nuevo a labores
sentía el día alargado
¡ cuando estoy junto a tu lado!...
siempre mis tiempos mejores.
Yo atravesando ese río
para poder ir contigo
pues quería ser tu abrigo
pensando tenías frío.
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