Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
EL NIÑO QUE VOLABA
Érase una vez un niño
de ojos abiertos
y pocas palabras.
Érase una vez un pájaro
cantarín, bello,
dentro de una jaula.
Cierto día el niño,
mientras jugaba,
oyó su canto a lo lejos.
Cierto día el pájaro,
mientras cantaba,
lo vio y fue feliz al verlo.
Sin pensarlo el niño
acudió una mañana
a ver al preso.
No quiso jugar
a solas otra jornada
sin compañero.
El pájaro miró al niño
cuando le miraba;
ambos se vieron.
El niño forzó las puertas
de aquella jaula;
las puertas se abrieron…
…y lo vio salir
por la ventana
a buscar sus compañeros,
a hacer juegos en el aire
y en la arbolada
reemprender el vuelo.
Con otros ojos
y nueva mirada
desde entonces mira el cielo,
y libres los ve volar
en la distancia…
y vuela con ellos.
Érase una vez un niño
de ojos abiertos
y pocas palabras.
Érase una vez un pájaro
cantarín, bello,
dentro de una jaula.
Cierto día el niño,
mientras jugaba,
oyó su canto a lo lejos.
Cierto día el pájaro,
mientras cantaba,
lo vio y fue feliz al verlo.
Sin pensarlo el niño
acudió una mañana
a ver al preso.
No quiso jugar
a solas otra jornada
sin compañero.
El pájaro miró al niño
cuando le miraba;
ambos se vieron.
El niño forzó las puertas
de aquella jaula;
las puertas se abrieron…
…y lo vio salir
por la ventana
a buscar sus compañeros,
a hacer juegos en el aire
y en la arbolada
reemprender el vuelo.
Con otros ojos
y nueva mirada
desde entonces mira el cielo,
y libres los ve volar
en la distancia…
y vuela con ellos.
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