guillermo rasta
Poeta fiel al portal
Este cáncer que me mata
y que me quita todas las palabras,
este es el último poema a carta abierta
pues ya de mi mano no te podrás coger,
no hay futuro mas para mi pues hoy me muero,
seguiré aquel sendero de la opuesta vida y de aquellas golondrinas
que se van que se van
y nunca regresan a la tierra misma...
Me duele tanto este mar,
tan lleno de destellos
míos todos aquellos de tan irreconocible resplandor
pues la vida ha llevado a mi mente a perder la sin razon...
Oh apiadate de mi destino incandescente
pues yo no soy nadie
solo porque escribo un par de palabras no creo ser
aquel adivino que dice la gente,
pues mi labia no es tan grande
y por mi nadie da mas de veinte...
Ya no hay nadie a mi alrededor,
todos se fueron
mientras yo lloro como un perro
pues la suerte nunca fue mía,
pero eso ya lo sabía,
a medida que pasaba el tiempo
se me fue el mar azul, el fuego rojo y el oro negro,
ahora yo tan sin aliento,
que ya no lloro solo me recojo...
Esta será mi última frase...
gracias a Dios por quererme cada día,
gracias a mi madre por nunca dejarme,
gracias a mi padre por el esfuerzo tan grande,
gracias a mi hermana aunque la senda te encuentre descarrilada,
gracias a la soledad pues fueste mía
que si hoy no te veo ...
es que a mi cara,
ya no le da la luz del día.
y que me quita todas las palabras,
este es el último poema a carta abierta
pues ya de mi mano no te podrás coger,
no hay futuro mas para mi pues hoy me muero,
seguiré aquel sendero de la opuesta vida y de aquellas golondrinas
que se van que se van
y nunca regresan a la tierra misma...
Me duele tanto este mar,
tan lleno de destellos
míos todos aquellos de tan irreconocible resplandor
pues la vida ha llevado a mi mente a perder la sin razon...
Oh apiadate de mi destino incandescente
pues yo no soy nadie
solo porque escribo un par de palabras no creo ser
aquel adivino que dice la gente,
pues mi labia no es tan grande
y por mi nadie da mas de veinte...
Ya no hay nadie a mi alrededor,
todos se fueron
mientras yo lloro como un perro
pues la suerte nunca fue mía,
pero eso ya lo sabía,
a medida que pasaba el tiempo
se me fue el mar azul, el fuego rojo y el oro negro,
ahora yo tan sin aliento,
que ya no lloro solo me recojo...
Esta será mi última frase...
gracias a Dios por quererme cada día,
gracias a mi madre por nunca dejarme,
gracias a mi padre por el esfuerzo tan grande,
gracias a mi hermana aunque la senda te encuentre descarrilada,
gracias a la soledad pues fueste mía
que si hoy no te veo ...
es que a mi cara,
ya no le da la luz del día.