camicho
Poeta asiduo al portal
El tiempo trae de todo
con la marea de los días
Botellas náufragas
con mensajes y dinero
en islotes baldíos
Recicla la armonía,
ilógicas nociones habitan el vacío.
Ser libre para connotar cálida apatía.
Acostumbrado a una fina
película cristalina
que empapela la mirada
esperando yemas de tus dedos
para hacerlas rebalsar.
Te he tatuado el mundo
sobre las veredas en mi lengua
así al andar por ellas
impregne aquel lienzo,
reverso de todo tu ser,
en el que aprendí políglotas fonemas.
Atajos para verte sonreír.
Tildados los labios
ocluidos con las suturas
de esos tus últimos besos,
remiendos de ambrosía.
Hambruna en calabozos,
famélicos recuerdos asidos al grillete
que han forjado noche a noche
con la incauta melodía
de quien no reconoce la partida.
No encontré la postura antálgica
que exorcizara el aroma tuyo
prendado a mi piel
ni la fuente de agua que hidrate
el paladar seco
de insistencia al nombrarte.
Menos la cura que impida
tanto extrañarte.
con la marea de los días
Botellas náufragas
con mensajes y dinero
en islotes baldíos
Recicla la armonía,
ilógicas nociones habitan el vacío.
Ser libre para connotar cálida apatía.
Acostumbrado a una fina
película cristalina
que empapela la mirada
esperando yemas de tus dedos
para hacerlas rebalsar.
Te he tatuado el mundo
sobre las veredas en mi lengua
así al andar por ellas
impregne aquel lienzo,
reverso de todo tu ser,
en el que aprendí políglotas fonemas.
Atajos para verte sonreír.
Tildados los labios
ocluidos con las suturas
de esos tus últimos besos,
remiendos de ambrosía.
Hambruna en calabozos,
famélicos recuerdos asidos al grillete
que han forjado noche a noche
con la incauta melodía
de quien no reconoce la partida.
No encontré la postura antálgica
que exorcizara el aroma tuyo
prendado a mi piel
ni la fuente de agua que hidrate
el paladar seco
de insistencia al nombrarte.
Menos la cura que impida
tanto extrañarte.