cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Navegante del cosmos rutinario,
entre excesos de energía malgastada
caminas con trémula prisa, hacia caminos
siempre asechados.
Vez el horizonte
desde el adentro de tus portales
y vas, a la cumbre de tus ideales.
Viajas en estelas trasparentes
de mediocridad insuficiente
buscando tesoros, enterrando sueños,
matando vidas que no vuelven.
Has hecho del mundo un coliseo
en donde los leones todos son transparentes
viejas fabulas elocuentes
de tristes guerras, en donde nadie ya puede.
Tus logros son un motín para bandidos,
que saquean las arcas de cada pueblo
y entre escombros retorcidos
hacen fiesta en el imperio.
Cuentas con un arsenal de caretas,
cada una para su gran momento
y al pueblo ignorante le dejas
las migajas que recogen de tu cielo.
Actúas cual artista en pleno foro
haciendo de tu papel un arte con decoro
y entre lágrimas y risas
de tu drama predilecto, llegas a dar risa
cuando tienes a un pueblo descontento.
Con promesas falaces, montas tu propia tarima
y estúpido el que se cree, tanta mentira.
Paseando por el mundo, viajas a cada parte
para reunirte con actores, de tu misma porte,
mientras el mundo necesita, hombres fieles que saquen
las agallas para salir adelante.
entre excesos de energía malgastada
caminas con trémula prisa, hacia caminos
siempre asechados.
Vez el horizonte
desde el adentro de tus portales
y vas, a la cumbre de tus ideales.
Viajas en estelas trasparentes
de mediocridad insuficiente
buscando tesoros, enterrando sueños,
matando vidas que no vuelven.
Has hecho del mundo un coliseo
en donde los leones todos son transparentes
viejas fabulas elocuentes
de tristes guerras, en donde nadie ya puede.
Tus logros son un motín para bandidos,
que saquean las arcas de cada pueblo
y entre escombros retorcidos
hacen fiesta en el imperio.
Cuentas con un arsenal de caretas,
cada una para su gran momento
y al pueblo ignorante le dejas
las migajas que recogen de tu cielo.
Actúas cual artista en pleno foro
haciendo de tu papel un arte con decoro
y entre lágrimas y risas
de tu drama predilecto, llegas a dar risa
cuando tienes a un pueblo descontento.
Con promesas falaces, montas tu propia tarima
y estúpido el que se cree, tanta mentira.
Paseando por el mundo, viajas a cada parte
para reunirte con actores, de tu misma porte,
mientras el mundo necesita, hombres fieles que saquen
las agallas para salir adelante.