Gaita
Poeta recién llegado
No quería partir esa esperanza que aún mantenías
sobre mi voluntad,
nunca hubiese deseado romperte el corazón así.
Porque roto también yo he quedado
y del cielo ya no llueven esas estrellas que llovían.
Si todo era tan divertido al principio, tan puro;
como dos versos pintados cual arcoíris,
como la blanca luna que brilla ahora en la ceguera
que tengo de aquellos tiempos,
como el sol, bandido rubio, que me quema el corazón.
La angustia que hoy recorre mi sendero sensible
ha de ser toda tuya también,
porque las flores se marchitaron con el fin de la primavera,
se quedaron sin vida en el verano puesto
por aromas que trae la fuerte brisa, que luego se lo lleva todo.
De mis errores he aprendido que no hay peor defecto
que el que mata a un corazón,
lleno de sangre dulce que es tu sangre.
No quiero verte llorar, sólo deseo que tu duelo acabe,
que tus penitas emigren con la ventolera del amanecer,
de ese sol volviendo en el horizonte de tejados sobre el río.
Y por ti y por mí, por la vida de los dos: ¡que sea mañana mismo!
¡Mañana mismo, donde acaben nuestras quejas!
sobre mi voluntad,
nunca hubiese deseado romperte el corazón así.
Porque roto también yo he quedado
y del cielo ya no llueven esas estrellas que llovían.
Si todo era tan divertido al principio, tan puro;
como dos versos pintados cual arcoíris,
como la blanca luna que brilla ahora en la ceguera
que tengo de aquellos tiempos,
como el sol, bandido rubio, que me quema el corazón.
La angustia que hoy recorre mi sendero sensible
ha de ser toda tuya también,
porque las flores se marchitaron con el fin de la primavera,
se quedaron sin vida en el verano puesto
por aromas que trae la fuerte brisa, que luego se lo lleva todo.
De mis errores he aprendido que no hay peor defecto
que el que mata a un corazón,
lleno de sangre dulce que es tu sangre.
No quiero verte llorar, sólo deseo que tu duelo acabe,
que tus penitas emigren con la ventolera del amanecer,
de ese sol volviendo en el horizonte de tejados sobre el río.
Y por ti y por mí, por la vida de los dos: ¡que sea mañana mismo!
¡Mañana mismo, donde acaben nuestras quejas!