PatrizziaMoraty
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy acá, frente al ordenador con una infinidad de ideas y sentimientos encontrados.
¡Que si escribo! ¡Que si no! ¡Que si leo! ¡Que si comento!...
En fin, siento la cabeza como un iceberg, así de grande y gélida. Solamente asoma parte de su pensar y lo demás en su mayoría sumergido como casi siempre en mi inconsciente a manera de mecanismo de defensa.
Cuando me siento tranquila escribo, cuando estoy enfadada pinto, cuando estoy triste canto, pero hoy que tengo todas las sensaciones al unísono y no sé cuál es la que predomina pues: ¿Qué hago?
-ESCRIBIR TAMBIÉN-
Trato de recordar momentos felices de mi niñez y me es imposible pues borré toda información desde mis primeros años de vida hasta mis quince. Bueno, tomo un poco de limonada, ¡hace un calor insoportable! No sé a cuántos grados estamos acá en Guatemala, pero es asfixiante, hasta el pensamiento me perturba.
Soy una bastarda en tierra de nadie y de todos. Estoy molesta con el sistema social, con las injusticias humanas, sin embargo recuerdo que Dios sabe por qué permite cada acción. Así que sonrío y me digo: ¡Cómo no lo hice antes! Ahora dejaré de escribir un momento, tomaré la Biblia y buscaré el consuelo que la Palabra de Dios me dará, las respuestas sé que estarán ahí y este intento de catarsis terminará por aburrir a alguien o tal vez alguien más se identifique con él...
Última edición:
