Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te tengo aquí, anclado a las fibras de mis deseos, añorando que tus dedos se paseen por mis poros. Te tengo aquí, en mis pensamientos mientras recuerdo la sensación de mi espalda recostada en el suelo aún húmedo por el rocío, aquel pleno silencio y tus caricias en mi cuerpo como brisa suave
Aquí, mientras recuerdo sentirme una más de aquellas flores amarillas escondidas y cuidadas en un paraíso secreto, mientras recuerdo poder oler el verde de las montañas que nos aislaban del resto del mundo. Te tengo aquí, mientras recuerdo aquella hermosa mañana cuando fuimos uno mientras el sol contraía mis pupilas para ti y tú me sonreías...
Desde esa mañana no te has ido de aquí, de mí... ni yo de allá, de aquel pedacito de suelo donde vertimos nuestra esencia y vimos desfilar las nubes por el azul infinito del cielo, donde será eterno nuestro recuerdo porque inevitablemente cada vez que estés allí, tú me recordarás.
Aquí, mientras recuerdo sentirme una más de aquellas flores amarillas escondidas y cuidadas en un paraíso secreto, mientras recuerdo poder oler el verde de las montañas que nos aislaban del resto del mundo. Te tengo aquí, mientras recuerdo aquella hermosa mañana cuando fuimos uno mientras el sol contraía mis pupilas para ti y tú me sonreías...
Desde esa mañana no te has ido de aquí, de mí... ni yo de allá, de aquel pedacito de suelo donde vertimos nuestra esencia y vimos desfilar las nubes por el azul infinito del cielo, donde será eterno nuestro recuerdo porque inevitablemente cada vez que estés allí, tú me recordarás.