La viuda en el velorio. Monólogo

SweetChild

Poeta recién llegado
Te has marchado sin despedirte; y esta vez es para siempre. ¡Qué familiar me esta situación! Aqui estoy hablandote y tu sin escuchar; pero esta vez no podrías aunque quisieras, y es obvio que no querrás.
Nunca te critiqué en voz alta tu falta de atención hacia mí; fui mi propia confidente en aquellos momentos en que necesité un oido atento que me escuchara. Los tuyos estaban dirigidos hacia tu trabajo, tus clientes, tus amigos; hacia todo ese ruido que sofocó mi voz y ya no pudiste oirme mas.
Mientras viviste solo mostraste frialdad hacia mí y ahora solo eso puedo sentir mientras yaces dentro de ese ataúd; mis lágrimas deberían estar empapando tu último lecho como un bálsamo, como un agua bautismal que eleve lo que de tí queda; pero hoy mis ojos estan más secos que dos desiertos, y mi mirada, fija en un futuro porvenir.
Puedo advertir advertir que para tus familiares esto es motivo de disgusto, el que no tome parte en este ritual de llantos y alaridos de desconsuelo. Seguro se lamentan preguntándose:
¿¡Por qué no fue ella!?
Espero que todo esto que digo se eleve hasta el cielo como una plegaria, y Dios pueda hacertela oír, así sabras que hubo mucho de tí que no diste por quien estaba dispuesta a darse a sí misma por tí.
Hasta pronto. Espero encontrarme contigo algún día y que las cosas puedan ser diferentes. Que me des en la muerte el amor que nunca me diste en vida.
 
Te has marchado sin despedirte; y esta vez es para siempre. ¡Qué familiar me (es) esta situación! Aquí estoy hablándote y tú sin escuchar; pero esta vez no podrías aunque quisieras, y es obvio que no querrás.
Nunca te critiqué en voz alta tu falta de atención hacia mí; fui mi propia confidente en aquellos momentos en que necesité un oído atento que me escuchara. Los tuyos estaban dirigidos hacia tu trabajo, tus clientes, tus amigos; hacia todo ese ruido que sofocó mi voz y ya no pudiste oirme más.
Mientras viviste solo mostraste frialdad hacia mí y ahora solo eso puedo sentir mientras yaces dentro de ese ataúd; mis lágrimas deberían estar empapando tu último lecho como un bálsamo, como un agua bautismal que eleve lo que de tí queda; pero hoy mis ojos están más secos que dos desiertos, y mi mirada, fija en un futuro porvenir.
Puedo advertir advertir que para tus familiares esto es motivo de disgusto, el que no tome parte en este ritual de llantos y alaridos de desconsuelo. Seguro se lamentan preguntándose:
¿¡Por qué no fue ella!?
Espero que todo esto que digo se eleve hasta el cielo como una plegaria, y Dios pueda hacertela oír, así sabrás que hubo mucho de tí que no diste por quien estaba dispuesta a darse a sí misma por tí.
Hasta pronto. Espero encontrarme contigo algún día y que las cosas puedan ser diferentes. Que me des en la muerte el amor que nunca me diste en vida.

Cuántos casos como el que describes en tu obra habrá, cuántas viudas, frente al ataúd de quien no las supo amar, rezarán para sus adentros un monólogo como este.

Me gustó leerte. Gracias por compartir tu obra.

Un beso.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba