Un recuerdo de Ainsa

ludmila

Poeta veterano en el portal
En uno de mis viajes a España por los Pirineos Aragoneses, allá por el año 2000, –recuerdo que era un verano muy caluroso– tomamos la autopista que recorre los pequeños pueblos de montaña en un auto que alquilamos con mi hija. El recorrido del viaje fue desde Barcelona hasta San Sebastián. La historia ocurrió en un pueblo situado en el alto Pirineo de Huesca, en la comarca de Sobrarbe, llamado Ainsa, emplazado en un promontorio. Está formado por dos calles casi paralelas, la calle Mayor y la de Arriba, cerca del río Cinca. En una hermosa plaza empedrada, al calor de la noche y de las hermosas “Santa Rita” que poblaban toda la calle de adoquines y los balcones. Había un monasterio medieval. En frente, un pequeño hotel que conservaba la arquitectura de la época, en donde pasamos la noche. Nos recibe un hombre enjuto y de prominentes bigotes. Lo recuerdo por su mirada penetrante y misteriosa. Después de saborear unas cervezas heladas, vamos al cuarto asignado y nos quedamos dormidas. En el medio de la noche me despierto sobresaltada por un trueno y la lluvia, aterrorizada en el medio de la oscuridad me pareció ver los ojos del conserje. No sé cuánto tiempo pasó, pero me volví a despertar a la mañana y al asomarme a la ventana el cielo estaba nublado. De pronto recordé lo sucedido y empecé a preparar las valijas, y rápidamente retomamos la carretera con destino a San Sebastián.

Al llegar, alquilamos un departamento en una avenida cerca de la playa de la Concha donde nos esperaba un amigo argentino.

[SUP]Esa noche había una fiesta de fuegos artificiales.[/SUP] [SUP]Competencia internacional, en la que participaban muchos países de[/SUP] Europa.

Estábamos todos en la playa a la medianoche y comenzaron a lanzar los fuegos. Ha sido un espectáculo que no puedo olvidar. El cielo negro de Donostia, poblado de luces y árboles de artificios era de una belleza sin igual. La mayoría de los que estábamos allí mirábamos absortos, con ese paisaje lumínico y sobre todo los turistas americanos que nunca habíamos presenciado ese escenario tan sorprendente. Cerca de dos horas después, cuando todo empezaba a despejarse, me llamó la atención un cartel que estaba escrito en Euskera, no supe qué decía, pero rápidamente intuí que se trataba de un pedido de información acerca de un hombre peligroso.

Oso gizon arriskutsua. Edozein informazioren jarri harremanetanValverde kaleko 16. Bilbao. Edo jarri harremanetan gurekin telefonoz: 65322428.

Y estaba justamente la cara del conserje, el que nos dio la llave del cuarto en Ainsa.

El suceso de la noche anterior, me quedaría inscripto en la memoria por siempre.
 
No sé por qué, pero toda la zona de los Pirineos oscenses, además de ser bellísima, está plagada de sucesos extraños.
Tuviste suerte, Ludmi... por el precioso viaje, por conocer la Concha adornada con un cielo de colores... y por el hecho de que aquél bigotudo señor no acabara haciendo algo... malo.
Si en alguna otra ocasión vienes por la piel de toro, dilo, preciosa. Haría lo imposible por conocerte.
Besos.
 
No sé por qué, pero toda la zona de los Pirineos oscenses, además de ser bellísima, está plagada de sucesos extraños.
Tuviste suerte, Ludmi... por el precioso viaje, por conocer la Concha adornada con un cielo de colores... y por el hecho de que aquél bigotudo señor no acabara haciendo algo... malo.
Si en alguna otra ocasión vienes por la piel de toro, dilo, preciosa. Haría lo imposible por conocerte.
Besos.
Gracias Susi, seguro te aviso cuando vaya para la península. Mis cariños. Gracias por pasar...
 
Primera prosa que te leo, y, sorpresa como tú con el conserje. Encantado de penetrar un poco en tus vivencias. Los pueblos del norte de Espeña son preciosos y sus gentes nada que ver con las del sur (diferentes, no mejores ni peores), te lo dice un andaluz que siempre viaja a León de vacaciones. Un abrazo Ludmila************************
 
En uno de mis viajes a España por los Pirineos Aragoneses, allá por el año 2000, –recuerdo que era un verano muy caluroso– tomamos la autopista que recorre los pequeños pueblos de montaña en un auto que alquilamos con mi hija. El recorrido del viaje fue desde Barcelona hasta San Sebastián. La historia ocurrió en un pueblo situado en el alto Pirineo de Huesca, en la comarca de Sobrarbe, llamado Ainsa, emplazado en un promontorio. Está formado por dos calles casi paralelas, la calle Mayor y la de Arriba, cerca del río Cinca. En una hermosa plaza empedrada, al calor de la noche y de las hermosas “Santa Rita” que poblaban toda la calle de adoquines y los balcones. Había un monasterio medieval. En frente, un pequeño hotel que conservaba la arquitectura de la época, en donde pasamos la noche. Nos recibe un hombre enjuto y de prominentes bigotes. Lo recuerdo por su mirada penetrante y misteriosa. Después de saborear unas cervezas heladas, vamos al cuarto asignado y nos quedamos dormidas. En el medio de la noche me despierto sobresaltada por un trueno y la lluvia, aterrorizada en el medio de la oscuridad me pareció ver los ojos del conserje. No sé cuánto tiempo pasó, pero me volví a despertar a la mañana y al asomarme a la ventana el cielo estaba nublado. De pronto recordé lo sucedido y empecé a preparar las valijas, y rápidamente retomamos la carretera con destino a San Sebastián.

Al llegar, alquilamos un departamento en una avenida cerca de la playa de la Concha donde nos esperaba un amigo argentino.

[SUP]Esa noche había una fiesta de fuegos artificiales.[/SUP] [SUP]Competencia internacional, en la que participaban muchos países de[/SUP] Europa.

Estábamos todos en la playa a la medianoche y comenzaron a lanzar los fuegos. Ha sido un espectáculo que no puedo olvidar. El cielo negro de Donostia, poblado de luces y árboles de artificios era de una belleza sin igual. La mayoría de los que estábamos allí mirábamos absortos, con ese paisaje lumínico y sobre todo los turistas americanos que nunca habíamos presenciado ese escenario tan sorprendente. Cerca de dos horas después, cuando todo empezaba a despejarse, me llamó la atención un cartel que estaba escrito en Euskera, no supe qué decía, pero rápidamente intuí que se trataba de un pedido de información acerca de un hombre peligroso.

Oso gizon arriskutsua. Edozein informazioren jarri harremanetanValverde kaleko 16. Bilbao. Edo jarri harremanetan gurekin telefonoz: 65322428.

Y estaba justamente la cara del conserje, el que nos dio la llave del cuarto en Ainsa.

El suceso de la noche anterior, me quedaría inscripto en la memoria por siempre.

Vaya relato este que compartes. Y para saber cual era el peligro que corriste esa noche. En un viaje, supongo de placer, pero estás aquí y disfrutamos tu pluma. No obstante sobrecogedora experiencia. Una pregunta ¿ Si escribes un libro con todas esas experiencias que te han dejado tus viajes? Bueno a la mejor ya lo escribiste y no estoy enterado. Un placer leerte. y Feliz año nuevo.
 
​Y con razón recordaras por siempre tal experiencia,es digna de ser recordada,un gusto amiga pasar por tus hermoso relato,un beso Sandra
 
Vaya relato este que compartes. Y para saber cual era el peligro que corriste esa noche. En un viaje, supongo de placer, pero estás aquí y disfrutamos tu pluma. No obstante sobrecogedora experiencia. Una pregunta ¿ Si escribes un libro con todas esas experiencias que te han dejado tus viajes? Bueno a la mejor ya lo escribiste y no estoy enterado. Un placer leerte. y Feliz año nuevo.
Gracias Rigel. No, no he publicado un libro con anécdotas de mis viajes todavía...Cariños y gracias por tu lectura.
 

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