Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
SANGRE ENVENENADA.
Circulas con sigilo
en celo tu fiereza,
te tornas en veneno
y devoras sin piedad.
Maldita fiera hambrienta
cual tumba que no sacia,
amiga de la muerte
insana vaciedad.
Invades mi cordura,
fustigas con demencia;
y lagunas mentales
me asesinan la razón.
Amnesia que me llevas
a puntos del espacio,
al cielo sin estrellas
y de gran profundidad.
Demencia que fustigas
mis horas de cordura,
que robas, que torturas
con la imaginación.
Corrompes lo sincero
que guarda dentro el alma;
mi paz, divina calma,
plena vida y corazón.
Eres sangre podrida
que matas sin clemencia;
Mi mente retorcida
que se muere sin razón.
Perdida entre la niebla
el eco de la bruma
con voz en que me hiela
con su grito de terror.
No existe con tus pasos
ni tierras, ni fronteras;
¡No importan las quimeras!
Ni sueño, ni ilusión!
Si ves en el desierto
álguien como ermitaño,
también le causas daño
dejándolo allí muerto.
El cielo ya no llora
si muerta la esperanza,
bajo tu yugo infame
se oculta por temor.
Si clama un fiel que implora
rogando aventuranza;
¡Y aunque su voz proclame,
no hay nada alrededor!
Maldita miserable
que fluyes en las venas
¡Jamás verás en penas
mi orgullo y mi valor!
Seré como estandarte,
coloso en las alturas!
Ni llanto, ni amarguras
me habrán de doblegar
Circulas con sigilo
en celo tu fiereza,
te tornas en veneno
y devoras sin piedad.
Maldita fiera hambrienta
cual tumba que no sacia,
amiga de la muerte
insana vaciedad.
Invades mi cordura,
fustigas con demencia;
y lagunas mentales
me asesinan la razón.
Amnesia que me llevas
a puntos del espacio,
al cielo sin estrellas
y de gran profundidad.
Demencia que fustigas
mis horas de cordura,
que robas, que torturas
con la imaginación.
Corrompes lo sincero
que guarda dentro el alma;
mi paz, divina calma,
plena vida y corazón.
Eres sangre podrida
que matas sin clemencia;
Mi mente retorcida
que se muere sin razón.
Perdida entre la niebla
el eco de la bruma
con voz en que me hiela
con su grito de terror.
No existe con tus pasos
ni tierras, ni fronteras;
¡No importan las quimeras!
Ni sueño, ni ilusión!
Si ves en el desierto
álguien como ermitaño,
también le causas daño
dejándolo allí muerto.
El cielo ya no llora
si muerta la esperanza,
bajo tu yugo infame
se oculta por temor.
Si clama un fiel que implora
rogando aventuranza;
¡Y aunque su voz proclame,
no hay nada alrededor!
Maldita miserable
que fluyes en las venas
¡Jamás verás en penas
mi orgullo y mi valor!
Seré como estandarte,
coloso en las alturas!
Ni llanto, ni amarguras
me habrán de doblegar