acontista1967
Poeta recién llegado
Recuerdas que corríamos a orillas de los ríos de la niñez
Bajo los pájaros piafantes, Amy.
Desde las piedras me veías por el rabillo, con gesto de orfandad,
Cuando yo te decía que no te fueras lejos.
Mirabas como previendo que no viniera nadie y después te erigías ante mí,
Haciendo el ademán de la escolar que quiere declamar un poema para el público.
Tan luego te montabas en alas de tu canto cual si nada
Y el fuego sosegado de tu voz lo devastaba todo.
La callada dulzura del desamparo eterno te envolvía
Y caía sin remedio, sobre la soledad sin fondo de tu vida,
La cálida caricia de un sol oblicuo y tibio. . .
Y yo ya te extrañaba.
Bajo los pájaros piafantes, Amy.
Desde las piedras me veías por el rabillo, con gesto de orfandad,
Cuando yo te decía que no te fueras lejos.
Mirabas como previendo que no viniera nadie y después te erigías ante mí,
Haciendo el ademán de la escolar que quiere declamar un poema para el público.
Tan luego te montabas en alas de tu canto cual si nada
Y el fuego sosegado de tu voz lo devastaba todo.
La callada dulzura del desamparo eterno te envolvía
Y caía sin remedio, sobre la soledad sin fondo de tu vida,
La cálida caricia de un sol oblicuo y tibio. . .
Y yo ya te extrañaba.