Me quedé a dormir esa noche en el banco de aquella estación,
esperando el tren que me llevaría a tu corazón.
Lo esperé y tenía dos boletos, no llegaste y te esperé,
al día siguiente me llamaste y me dijiste que partirías con tu ayer
yo te ofrecí el mañana que no quisiste tomar, por falta de coraje quizás,
te mostré lo que tenía que era nada y aun así te lo regalé para quedarme desnudo de todo,
para jugarme el pellejo cien veces, para caminar contigo cien pasos y dormirme entre tus brazos.
Pero quedaste en mi, te respiro sin mirarte, te siento y sigo buscándote.
las rosas se secaron en la mano de quien las cortó;
soñé con un vamos y me encontré con un no.
La dicha llegará algún día otra vez con tu cara,
con la que quiero, con la que sueño.
millones de abrazos y besos guardados en el ropero,
miles de suspiros metidas en un te quiero.
esperando el tren que me llevaría a tu corazón.
Lo esperé y tenía dos boletos, no llegaste y te esperé,
al día siguiente me llamaste y me dijiste que partirías con tu ayer
yo te ofrecí el mañana que no quisiste tomar, por falta de coraje quizás,
te mostré lo que tenía que era nada y aun así te lo regalé para quedarme desnudo de todo,
para jugarme el pellejo cien veces, para caminar contigo cien pasos y dormirme entre tus brazos.
Pero quedaste en mi, te respiro sin mirarte, te siento y sigo buscándote.
las rosas se secaron en la mano de quien las cortó;
soñé con un vamos y me encontré con un no.
La dicha llegará algún día otra vez con tu cara,
con la que quiero, con la que sueño.
millones de abrazos y besos guardados en el ropero,
miles de suspiros metidas en un te quiero.