Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Escucho redoblar con fuerza
los tambores de la guerra,
el tronar de los cañones y
de los fusiles,
los sollozos de las viudas y
los huérfanos,
las humillaciones impuestas
a los obreros y campesinos,
el sonido sordo del machete al
quebrar los huesos de las víctimas,
el rodar de las cabezas
en las riberas de los ríos,
los gritos de los niños
mutilados por las minas,
los lamentos de los
prisioneros en las cárceles,
el desespero del tiempo
perdido de los secuestrados,
la angustia de sus seres queridos
impotentes ante la infamia,
el caminar de los desplazados
por los caminos sin futuro,
el sonido infame de las fosas
comunes al destaparse,
a los NN pedir su identidad
para poder entrar al cielo,
las protestas de las vidas
ante la muerte prematura,
el sonido del rayo en
el fragor de la batalla,
la furia vengadora de
los sobrevivientes,
el rugir del viento empujando
las nubes negras sobre las selvas.
!Escucho el silencio
del mundo indolente!
los tambores de la guerra,
el tronar de los cañones y
de los fusiles,
los sollozos de las viudas y
los huérfanos,
las humillaciones impuestas
a los obreros y campesinos,
el sonido sordo del machete al
quebrar los huesos de las víctimas,
el rodar de las cabezas
en las riberas de los ríos,
los gritos de los niños
mutilados por las minas,
los lamentos de los
prisioneros en las cárceles,
el desespero del tiempo
perdido de los secuestrados,
la angustia de sus seres queridos
impotentes ante la infamia,
el caminar de los desplazados
por los caminos sin futuro,
el sonido infame de las fosas
comunes al destaparse,
a los NN pedir su identidad
para poder entrar al cielo,
las protestas de las vidas
ante la muerte prematura,
el sonido del rayo en
el fragor de la batalla,
la furia vengadora de
los sobrevivientes,
el rugir del viento empujando
las nubes negras sobre las selvas.
!Escucho el silencio
del mundo indolente!
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