Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
En la calle me encontré
una respuesta perdida,
y yo que todo lo guardo,
no dudé en hacerla mía.
Llegado el caso la usé,
hablábamos de política,
y después de contestar,
comprobé que no valía;
yo no tenía argumentos
y todos me rebatían.
La probé, de nuevo en casa
por ver si aún me servía,
se hablaba de religión,
la ocasión me fue servida
y la utilicé con énfasis
par ver lo que me decían.
Todos quedaron atónitos
y se marcharon con prisas.
-¡Maldita respuesta! –dije–,
me está amargando la vida.
… y no lo pensé dos veces,
corrí a donde el prestamista,
a ver si me la cambiaba
por algo de más valía.
Me dijo, -Yo tengo tres
preguntas con osadía,
si las quieres te las cambio
por tu respuesta raída.
-Tres preguntas ¿para qué?,
¿para qué me servirían,
si lo que ando buscando
son respuestas en mi vida.
…dijo, –Certezas no existen,
te lo dice un prestamista…
si las quieres te las llevas,
y utilízalas con mida…
además de tu respuesta,
tendrás que darme la guita.
El payo me convenció,
se quedó la respondida
y empaquetó las preguntas
en una caja vacía.
Ya en la calle liberadas,
vi cómo cobraban vida,
se movían desenvueltas
con gracia y con armonía.
Desde entonces no me apuran
las preguntas que me envían,
cada cual que se conteste,
que yo ya tengo las mías.
… y parándome a pensar
creo que estafé al cambista,
burlé al destino otra vez
y a quien respuesta quería.
La respuesta es un principio,
es máxima conocida,
y el principio es un problema
en tu escuela y en la mía.
una respuesta perdida,
y yo que todo lo guardo,
no dudé en hacerla mía.
Llegado el caso la usé,
hablábamos de política,
y después de contestar,
comprobé que no valía;
yo no tenía argumentos
y todos me rebatían.
La probé, de nuevo en casa
por ver si aún me servía,
se hablaba de religión,
la ocasión me fue servida
y la utilicé con énfasis
par ver lo que me decían.
Todos quedaron atónitos
y se marcharon con prisas.
-¡Maldita respuesta! –dije–,
me está amargando la vida.
… y no lo pensé dos veces,
corrí a donde el prestamista,
a ver si me la cambiaba
por algo de más valía.
Me dijo, -Yo tengo tres
preguntas con osadía,
si las quieres te las cambio
por tu respuesta raída.
-Tres preguntas ¿para qué?,
¿para qué me servirían,
si lo que ando buscando
son respuestas en mi vida.
…dijo, –Certezas no existen,
te lo dice un prestamista…
si las quieres te las llevas,
y utilízalas con mida…
además de tu respuesta,
tendrás que darme la guita.
El payo me convenció,
se quedó la respondida
y empaquetó las preguntas
en una caja vacía.
Ya en la calle liberadas,
vi cómo cobraban vida,
se movían desenvueltas
con gracia y con armonía.
Desde entonces no me apuran
las preguntas que me envían,
cada cual que se conteste,
que yo ya tengo las mías.
… y parándome a pensar
creo que estafé al cambista,
burlé al destino otra vez
y a quien respuesta quería.
La respuesta es un principio,
es máxima conocida,
y el principio es un problema
en tu escuela y en la mía.
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