Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando en la oscuridad de mi aposento,
tu ausencia viene y recorre mi espacio
y en la necesidad de tus dulces besos,
una gota en mi rostro, cae despacio.
Cuando inconscientemente mi voz te llama
y el murmullo del viento se abre paso,
se acerca la tristeza y embarga mi alma
recuerdo entonces lo mucho que te amo.
Cuando en la suave brisa de la noche
tu caricia ausente roza mi mano,
mis cinco sentidos me hacen reproche
quieren tenerte por siempre a mi lado.
Cuando en mi desolado sueño apareces
y caminamos juntos de brazos,
es cuando mas lejos de ti me siento
despierto entonces y estoy solitario.
Cuando al lado vacío de mi cama
a la silueta de tu cuerpo abrazo,
siente mi corazón cuanto te ama
razón precisa, saber que te extraño.
tu ausencia viene y recorre mi espacio
y en la necesidad de tus dulces besos,
una gota en mi rostro, cae despacio.
Cuando inconscientemente mi voz te llama
y el murmullo del viento se abre paso,
se acerca la tristeza y embarga mi alma
recuerdo entonces lo mucho que te amo.
Cuando en la suave brisa de la noche
tu caricia ausente roza mi mano,
mis cinco sentidos me hacen reproche
quieren tenerte por siempre a mi lado.
Cuando en mi desolado sueño apareces
y caminamos juntos de brazos,
es cuando mas lejos de ti me siento
despierto entonces y estoy solitario.
Cuando al lado vacío de mi cama
a la silueta de tu cuerpo abrazo,
siente mi corazón cuanto te ama
razón precisa, saber que te extraño.
