cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rasgaste el silencio con tu mirada
y de las flores aquellas
las que te motivaban, las fuiste deshojando
hasta hacer de sus pétalos la burla.
Lloraste sin consuelo aparente
ante furias incongruentes,
de tus celos malsanos, viendo siempre;
imaginando, contando el tiempo
y llorando el pasado.
De la demencia te reíste
y siempre la acompañaste,
haciendo modelos en los espejos
y viendo fantasmas a tu lado.
Creíste tener el amor seguro
y lo espantaste con dudas famélicas,
cuadros sin rostros, siluetas desechas.
Porque siempre rompiste la tela armoniosa,
aquella que nos unía,
aquella que con su transparencia nos protegía,
espantando la gloria de vivir cada noche
entre sábanas de seda, acariciando los cuerpos,
el tuyo y el mío, haciendo de la suposición faena.
Porque , el amor es confianza y entrega
es hablar de glorias y dar sin reservas,
es ver de lo negro lo blanco
y de lo feo, lo bello que cada uno tenga.
Porque al final solo dos quedaran arriba del barco
no importando cuantos marinos hayan estado.
Apagaste la luz de la confianza,
quemando el amor en chimeneas
ahora, a las dudas sigues y abrazas
cuando hiciste llorar la inocencia;
por fusilarla en trincheras.
Al deseo amarraste y cautivaste cada noche,
entre mordazas listas para la guerra;
haciendo del hogar un holocausto
haciendo de la tranquilidad, una ramera.
Con tus manos rompiste la dulzura
de aquel ciego que navegaba entre dunas,
cortando flores blancas
para adornar tu hermosa cabellera.
Sigues tu viaje cual peregrino errante
buscando ver lo que no existe,
y a la ilusión. !Mataste!
pues hasta de tu sombra desconfiaste
cuando, victima de tu mirada,
en tu locura me atrapaste.
y de las flores aquellas
las que te motivaban, las fuiste deshojando
hasta hacer de sus pétalos la burla.
Lloraste sin consuelo aparente
ante furias incongruentes,
de tus celos malsanos, viendo siempre;
imaginando, contando el tiempo
y llorando el pasado.
De la demencia te reíste
y siempre la acompañaste,
haciendo modelos en los espejos
y viendo fantasmas a tu lado.
Creíste tener el amor seguro
y lo espantaste con dudas famélicas,
cuadros sin rostros, siluetas desechas.
Porque siempre rompiste la tela armoniosa,
aquella que nos unía,
aquella que con su transparencia nos protegía,
espantando la gloria de vivir cada noche
entre sábanas de seda, acariciando los cuerpos,
el tuyo y el mío, haciendo de la suposición faena.
Porque , el amor es confianza y entrega
es hablar de glorias y dar sin reservas,
es ver de lo negro lo blanco
y de lo feo, lo bello que cada uno tenga.
Porque al final solo dos quedaran arriba del barco
no importando cuantos marinos hayan estado.
Apagaste la luz de la confianza,
quemando el amor en chimeneas
ahora, a las dudas sigues y abrazas
cuando hiciste llorar la inocencia;
por fusilarla en trincheras.
Al deseo amarraste y cautivaste cada noche,
entre mordazas listas para la guerra;
haciendo del hogar un holocausto
haciendo de la tranquilidad, una ramera.
Con tus manos rompiste la dulzura
de aquel ciego que navegaba entre dunas,
cortando flores blancas
para adornar tu hermosa cabellera.
Sigues tu viaje cual peregrino errante
buscando ver lo que no existe,
y a la ilusión. !Mataste!
pues hasta de tu sombra desconfiaste
cuando, victima de tu mirada,
en tu locura me atrapaste.