Me quedo al sol tumbado,
muriendo mareado cual lombriz
sin tierra.
Concediéndome a cada
instante;locura; renovada
de mi alma pasada de vueltas.
He resucitado mil veces,
para volver a morir
entre tus piernas
restregando nuestra locura.
Me he cogido miedo,
me salgo corriendo,
me tropiezo y me caigo
no te escucho gruñir.
me vomito tonterías a oscuras,
me cuento batallas y
a por mi princesa.
cojo carrerilla y salto
me encuentro tu cintura,
desaparece poco a poco el dolor...
se calienta la olla
con el gazpacho.
Niña:-ven a la mesa
veras que gustito;
no me digas
que no tienes hambre.
Me quedo al sol tumbado
mientras te miro
caminar de puntillas. Luego
dime que no vas provocando.
Si hace tiempo,
hoy te lo recuerdo;
aquí tienes una historia en blanco
recuerda los acentos y
cuéntamela cuando termines.