prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Empecemos la guerra hoy si quieres,
tenemos las lenguas afiladas
de tantos besos que nos hemos dado
y entre tu cuerpo y el mio
hay la distancia necesaria
para arrojar palabras ofensivas.
Si quedarás herida, no me llores,
recuerda lo que prometiste hace años
cuando la flor que te habia colocado en el cabello
de repente se lleno de mariposas,
me dijiste nunca voy a olvidar
que tus dientes no son de nieve, que pueden morder
cachos de luna
para acomodar la luz
hasta que nuestras sombras carezcan de ceguera
y puedan encontrarse en el agua,
vestirse con las cicatrices de la noche.
Recuerda
que entre dos piedras del mismo tamaño
el rió decide llevar
a la que más esquinas tiene
y la más lisa, poco a poco,
se convierte en una joya.
Quiero besos redondos de hoy en adelante,
por eso ganaré esa batalla,
tendré tus labios abiertos, al fin.
tenemos las lenguas afiladas
de tantos besos que nos hemos dado
y entre tu cuerpo y el mio
hay la distancia necesaria
para arrojar palabras ofensivas.
Si quedarás herida, no me llores,
recuerda lo que prometiste hace años
cuando la flor que te habia colocado en el cabello
de repente se lleno de mariposas,
me dijiste nunca voy a olvidar
que tus dientes no son de nieve, que pueden morder
cachos de luna
para acomodar la luz
hasta que nuestras sombras carezcan de ceguera
y puedan encontrarse en el agua,
vestirse con las cicatrices de la noche.
Recuerda
que entre dos piedras del mismo tamaño
el rió decide llevar
a la que más esquinas tiene
y la más lisa, poco a poco,
se convierte en una joya.
Quiero besos redondos de hoy en adelante,
por eso ganaré esa batalla,
tendré tus labios abiertos, al fin.
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