¡Hola!... Soy yo

Katia N. Barillas

Radio Cultural-Literario*Escritor*Poeta*Declamador
Celebrando la efemérides del amor y la amistad... ¡Hola!...Soy yo


¡Hola!... Soy yo…
-una voz resquebrajada
del otro lado del teléfono se escuchó-;
¡ella estaba asombrada!... el auricular colgó.
Le era difícil de imaginar,
su pasado sin duda alguna, podía regresar.
Ring, Ring, con insistencia
-se oyó el teléfono sonar otra vez-,
todavía temblorosa e indecisa al contestar, dijo:
“Buenas, ¿a quién buscas?”.
La voz ensimismada así le respondió:
“Hola Gloria, ¿cómo estás?.
Aun sorprendida, trató de reconocer la voz y una respuesta dio:
“Bien, gracias”,
y después… y después enmudeció.

Treinta segundos de mutismo… la llamada se cortó.
Esperó junto al teléfono y el sueño la venció.
La luna enfocando su rostro… el aparato no sonó.
La voz la dejó intrigada de si era o no,
su viejo amor cautivo,
el cariño que olvidó.

El sol aun friolento por la alborada apareció.
Sus rayos delgaditos, por la ventana coló.
Con su resplandor poco a poco a Gloria despertó.
De repente en la puerta se escuchó un “toc-toc”.
Con las manos sudorosas y con prisa ella atendió…
Al abrir no había nadie, sólo el viento ululante
[que hasta sus pies arrastró
una carta de hacía meses que Ulises (su amor perdido) le escribió.
En ella le decía: “Perdón Gloria querida; perdón, perdón, perdón.
He escrito esta carta sentado en una nube
porque espero por la audiencia en la que me juzgará el Señor.
Solamente quiero decirte que nadie te amó como yo;
así, egoísta y pendenciero pero por vos muriendo de amor.
Espero, si me olvidaste, puedas encontrar a alguien
que te ame de verdad, más de lo que te amé yo”.

Ella muy emocionada corrió al patio y se arrodilló.
Sus ojos llenos de lágrimas levantó al cielo y gritó:
“Ulises amado mío, así mismo te amo yo”.
Las nubes colapsaron a su traumático dolor…
Ulises alcanzó la gloria y Gloria le dio el perdón.

 
Wow paisanita. En verdad que se ha lucido con esta gran obra. Un estilo que no le había leído antes, con todo y sonidos onomatopeyicos y, esa herencia dariana que la invade. Me queda sólo ponerme de pie, aplaudirle y dejarle un cielo estrellado. Felicidades.
 
Un aplauso divina por tus letras, un gusto haber estado en ellas, un beso, estrellas.
 
Mil gracias por comentarme y por dejar siempre su valioso comentario en este espacio. Se le quiere con fraternal cariño poético y 100% pinolero. Un fuerte abrazo.
Wow paisanita. En verdad que se ha lucido con esta gran obra. Un estilo que no le había leído antes, con todo y sonidos onomatopeyicos y, esa herencia dariana que la invade. Me queda sólo ponerme de pie, aplaudirle y dejarle un cielo estrellado. Felicidades.
 
celebrando la efemérides del amor y la amistad... ¡hola!...soy yo


¡hola!... Soy yo…
-una voz resquebrajada
del otro lado del teléfono se escuchó-;
¡ella estaba asombrada!... El auricular colgó.
Le era difícil de imaginar,
su pasado sin duda alguna, podía regresar.
Ring, ring, con insistencia
-se oyó el teléfono sonar otra vez-,
todavía temblorosa e indecisa al contestar, dijo:
“buenas, ¿a quién buscas?”.
La voz ensimismada así le respondió:
“hola gloria, ¿cómo estás?.
Aun sorprendida, trató de reconocer la voz y una respuesta dio:
“bien, gracias”,
y después… y después enmudeció.

Treinta segundos de mutismo… la llamada se cortó.
Esperó junto al teléfono y el sueño la venció.
La luna enfocando su rostro… el aparato no sonó.
La voz la dejó intrigada de si era o no,
su viejo amor cautivo,
el cariño que olvidó.

El sol aun friolento por la alborada apareció.
Sus rayos delgaditos, por la ventana coló.
Con su resplandor poco a poco a gloria despertó.
De repente en la puerta se escuchó un “toc-toc”.
Con las manos sudorosas y con prisa ella atendió…
al abrir no había nadie, sólo el viento ululante
[que hasta sus pies arrastró
una carta de hacía meses que ulises (su amor perdido) le escribió.
En ella le decía: “perdón gloria querida; perdón, perdón, perdón.
He escrito esta carta sentado en una nube
porque espero por la audiencia en la que me juzgará el señor.
Solamente quiero decirte que nadie te amó como yo;
así, egoísta y pendenciero pero por vos muriendo de amor.
Espero, si me olvidaste, puedas encontrar a alguien
que te ame de verdad, más de lo que te amé yo”.

Ella muy emocionada corrió al patio y se arrodilló.
Sus ojos llenos de lágrimas levantó al cielo y gritó:
“ulises amado mío, así mismo te amo yo”.
Las nubes colapsaron a su traumático dolor…
ulises alcanzó la gloria y gloria le dio el perdón.



si Él se fue yo no lo hubiese dado perdÓn, por todo el sufrimiento causado...
Lindas letras katia, una entrega desbordante, felicidades un gusto leerte.
CariÑos isleÑos para ti, rep y estrellas merecidas.
Pincoya
 
Mil gracias PINCOYA por tu comentario, por la calificación, por las estrellas y sobre todo por tu visita solidaria. Un abrazo.
si Él se fue yo no lo hubiese dado perdÓn, por todo el sufrimiento causado...
Lindas letras katia, una entrega desbordante, felicidades un gusto leerte.
CariÑos isleÑos para ti, rep y estrellas merecidas.
Pincoya
 
Celebrando la efemérides del amor y la amistad... ¡Hola!...Soy yo


¡Hola!... Soy yo…
-una voz resquebrajada
del otro lado del teléfono se escuchó-;
¡ella estaba asombrada!... el auricular colgó.
Le era difícil de imaginar,
su pasado sin duda alguna, podía regresar.
Ring, Ring, con insistencia
-se oyó el teléfono sonar otra vez-,
todavía temblorosa e indecisa al contestar, dijo:
“Buenas, ¿a quién buscas?”.
La voz ensimismada así le respondió:
“Hola Gloria, ¿cómo estás?.
Aun sorprendida, trató de reconocer la voz y una respuesta dio:
“Bien, gracias”,
y después… y después enmudeció.

Treinta segundos de mutismo… la llamada se cortó.
Esperó junto al teléfono y el sueño la venció.
La luna enfocando su rostro… el aparato no sonó.
La voz la dejó intrigada de si era o no,
su viejo amor cautivo,
el cariño que olvidó.

El sol aun friolento por la alborada apareció.
Sus rayos delgaditos, por la ventana coló.
Con su resplandor poco a poco a Gloria despertó.
De repente en la puerta se escuchó un “toc-toc”.
Con las manos sudorosas y con prisa ella atendió…
Al abrir no había nadie, sólo el viento ululante
[que hasta sus pies arrastró
una carta de hacía meses que Ulises (su amor perdido) le escribió.
En ella le decía: “Perdón Gloria querida; perdón, perdón, perdón.
He escrito esta carta sentado en una nube
porque espero por la audiencia en la que me juzgará el Señor.
Solamente quiero decirte que nadie te amó como yo;
así, egoísta y pendenciero pero por vos muriendo de amor.
Espero, si me olvidaste, puedas encontrar a alguien
que te ame de verdad, más de lo que te amé yo”.

Ella muy emocionada corrió al patio y se arrodilló.
Sus ojos llenos de lágrimas levantó al cielo y gritó:
“Ulises amado mío, así mismo te amo yo”.
Las nubes colapsaron a su traumático dolor…
Ulises alcanzó la gloria y Gloria le dio el perdón.

KATITA

¡Genial, entretenido y jocoso!

¡Felicitaciones por tu chispa poética!

Abrazos y besos quiteños.
 
Celebrando la efemérides del amor y la amistad... ¡Hola!...Soy yo


¡Hola!... Soy yo…
-una voz resquebrajada
del otro lado del teléfono se escuchó-;
¡ella estaba asombrada!... el auricular colgó.
Le era difícil de imaginar,
su pasado sin duda alguna, podía regresar.
Ring, Ring, con insistencia
-se oyó el teléfono sonar otra vez-,
todavía temblorosa e indecisa al contestar, dijo:
“Buenas, ¿a quién buscas?”.
La voz ensimismada así le respondió:
“Hola Gloria, ¿cómo estás?.
Aun sorprendida, trató de reconocer la voz y una respuesta dio:
“Bien, gracias”,
y después… y después enmudeció.

Treinta segundos de mutismo… la llamada se cortó.
Esperó junto al teléfono y el sueño la venció.
La luna enfocando su rostro… el aparato no sonó.
La voz la dejó intrigada de si era o no,
su viejo amor cautivo,
el cariño que olvidó.

El sol aun friolento por la alborada apareció.
Sus rayos delgaditos, por la ventana coló.
Con su resplandor poco a poco a Gloria despertó.
De repente en la puerta se escuchó un “toc-toc”.
Con las manos sudorosas y con prisa ella atendió…
Al abrir no había nadie, sólo el viento ululante
[que hasta sus pies arrastró
una carta de hacía meses que Ulises (su amor perdido) le escribió.
En ella le decía: “Perdón Gloria querida; perdón, perdón, perdón.
He escrito esta carta sentado en una nube
porque espero por la audiencia en la que me juzgará el Señor.
Solamente quiero decirte que nadie te amó como yo;
así, egoísta y pendenciero pero por vos muriendo de amor.
Espero, si me olvidaste, puedas encontrar a alguien
que te ame de verdad, más de lo que te amé yo”.

Ella muy emocionada corrió al patio y se arrodilló.
Sus ojos llenos de lágrimas levantó al cielo y gritó:
“Ulises amado mío, así mismo te amo yo”.
Las nubes colapsaron a su traumático dolor…
Ulises alcanzó la gloria y Gloria le dio el perdón.


Muy emotivo y conmovedor poema, querida amiga. Romántico y con el sabor agridulce de la nostalgia; muy acertado para estas fechas, tal como dices.
Mis estrellas.

Besos en alas de los vientos.
 
hermoso coloquio e historia, que a través de imágenes onomatopéyicas y una proyección impecable de todos los versos en terminación aguda, logras mover la imaginación del lector a gusto de tus letras.
De verdad un gusto leerte
saludos
.
 
Mil gracias por tu comentario. Un placer que hayas pasado. Saludos,
hermoso coloquio e historia, que a través de imágenes onomatopéyicas y una proyección impecable de todos los versos en terminación aguda, logras mover la imaginación del lector a gusto de tus letras.
De verdad un gusto leerte
saludos
.
 
Celebrando la efemérides del amor y la amistad... ¡Hola!...Soy yo


¡Hola!... Soy yo…
-una voz resquebrajada
del otro lado del teléfono se escuchó-;
¡ella estaba asombrada!... el auricular colgó.
Le era difícil de imaginar,
su pasado sin duda alguna, podía regresar.
Ring, Ring, con insistencia
-se oyó el teléfono sonar otra vez-,
todavía temblorosa e indecisa al contestar, dijo:
“Buenas, ¿a quién buscas?”.
La voz ensimismada así le respondió:
“Hola Gloria, ¿cómo estás?.
Aun sorprendida, trató de reconocer la voz y una respuesta dio:
“Bien, gracias”,
y después… y después enmudeció.

Treinta segundos de mutismo… la llamada se cortó.
Esperó junto al teléfono y el sueño la venció.
La luna enfocando su rostro… el aparato no sonó.
La voz la dejó intrigada de si era o no,
su viejo amor cautivo,
el cariño que olvidó.

El sol aun friolento por la alborada apareció.
Sus rayos delgaditos, por la ventana coló.
Con su resplandor poco a poco a Gloria despertó.
De repente en la puerta se escuchó un “toc-toc”.
Con las manos sudorosas y con prisa ella atendió…
Al abrir no había nadie, sólo el viento ululante
[que hasta sus pies arrastró
una carta de hacía meses que Ulises (su amor perdido) le escribió.
En ella le decía: “Perdón Gloria querida; perdón, perdón, perdón.
He escrito esta carta sentado en una nube
porque espero por la audiencia en la que me juzgará el Señor.
Solamente quiero decirte que nadie te amó como yo;
así, egoísta y pendenciero pero por vos muriendo de amor.
Espero, si me olvidaste, puedas encontrar a alguien
que te ame de verdad, más de lo que te amé yo”.

Ella muy emocionada corrió al patio y se arrodilló.
Sus ojos llenos de lágrimas levantó al cielo y gritó:
“Ulises amado mío, así mismo te amo yo”.
Las nubes colapsaron a su traumático dolor…
Ulises alcanzó la gloria y Gloria le dio el perdón.


[FONT=&quot]Me destapo y quito el sombrero amiga Katia, es tanto lo impactado de tu poesía que si tuviera que hablarte tartamudearía, solo decir que desde el inicio a su final estas atado al poema y cuando finaliza aún quieres más. Joroba; de escándalo, pena que no me dejan darte reputación pero te mando no solo todas las estrellas del firmamento, también mi felicitación.
Un millón de besos desde este lado de la orilla España. José Manuel MAESE JOSMAN.
 
Mil gracias colega por tu comentario. Un placer que hayas pasado por acá. Saludos,
Me destapo y quito el sombrero amiga Katia, es tanto lo impactado de tu poesía que si tuviera que hablarte tartamudearía, solo decir que desde el inicio a su final estas atado al poema y cuando finaliza aún quieres más. Joroba; de escándalo, pena que no me dejan darte reputación pero te mando no solo todas las estrellas del firmamento, también mi felicitación.
Un millón de besos desde este lado de la orilla España. José Manuel MAESE JOSMAN.
 
"Me quito el sombrero" ante tu bella historia Katia, que conduces con maestria artesanal. Sencillamente me ha eclipsado.
Saludos y rep.
 
Gracias Mary. Agradable es contar siempre con tu presencia en este espacio. Saludos,
Mary C. López;3883477 dijo:
Interesante forma de presentar poesía,
siempre es grato llegar hasta tus versos, mi reconocimiento
a tu talento y estrellas, besos.
 
Hermosa letras querida Katia, Profundas y tristes a la vez, sólo la muerte, podía separar a dos,
que tanto se amaron. Gracias por compartir. Estrellas Besos y Abrazos Uruguayos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba