rafael tato
Poeta fiel al portal
José el trovador...
¡El trovador inimitable!
su corazón aún palpita
el el cielo de Buenos Aires
¡Oh! qué solo se te ve José
arrastrándote en las calles,
pidiendo migas de pan,
deseando un trozo de carne...
Moléculas de caridad
te regalan los aires
aquellos
que de tu aliento se robaron,
la canción del caminante;
cuando eras
¡Joven! ¡Hermoso!
y tus ojos tempestades,
tus manos eran estelas
¡De sinfonías orquestales!
querubines en tus sueños,
bandoneones en tu llanto,
arrullabas en luna llena
el dolor de los quebrantos.
Y fue el amigo triste
a tu lado inconsolable,
a pedirte un poco de vino
para olvidar sus soledades...
Le diste vino eterno
con esencias musicales,
odas de versos mansos
para calmar sus males..
¡Oh! qué solo se te ve josé
arrastrándote en las calles,
pidiendo migas de pan,
deseando un trozo de carne...
¡Ay josé, cuánto amaste a la gente!
más que a tu misma madre,
más que al Omnipotente...
Les regalaste el corazón
en pedacitos calientes,
hasta quedarte ¡Sin tu corazón!
¡Sin tu alma! ¡Sin tus dientes!
¡Oh! qué solo se te ve José
arrastrándote en las calles,
pidiendo migas de pan,
deseando un trozo de carne...
Versos de triste luna
escupen su muerta sangre,
soledades inauditas
con alientos funerales...
El silencio idiotiza
la alegría de las calles,
una tenue y fría lluvia,
"Entristece a Buenos Aires"
Tato Ospina
¡El trovador inimitable!
su corazón aún palpita
el el cielo de Buenos Aires
¡Oh! qué solo se te ve José
arrastrándote en las calles,
pidiendo migas de pan,
deseando un trozo de carne...
Moléculas de caridad
te regalan los aires
aquellos
que de tu aliento se robaron,
la canción del caminante;
cuando eras
¡Joven! ¡Hermoso!
y tus ojos tempestades,
tus manos eran estelas
¡De sinfonías orquestales!
querubines en tus sueños,
bandoneones en tu llanto,
arrullabas en luna llena
el dolor de los quebrantos.
Y fue el amigo triste
a tu lado inconsolable,
a pedirte un poco de vino
para olvidar sus soledades...
Le diste vino eterno
con esencias musicales,
odas de versos mansos
para calmar sus males..
¡Oh! qué solo se te ve josé
arrastrándote en las calles,
pidiendo migas de pan,
deseando un trozo de carne...
¡Ay josé, cuánto amaste a la gente!
más que a tu misma madre,
más que al Omnipotente...
Les regalaste el corazón
en pedacitos calientes,
hasta quedarte ¡Sin tu corazón!
¡Sin tu alma! ¡Sin tus dientes!
¡Oh! qué solo se te ve José
arrastrándote en las calles,
pidiendo migas de pan,
deseando un trozo de carne...
Versos de triste luna
escupen su muerta sangre,
soledades inauditas
con alientos funerales...
El silencio idiotiza
la alegría de las calles,
una tenue y fría lluvia,
"Entristece a Buenos Aires"
Tato Ospina
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