Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ojalá me hubiera perdido
la lección aquella en la que
aprendí a leer las entrelineas,
los silencios,
los espacios entre coma y letra,
los puntos de suspenso entre los
suspiros, agonía y los te quiero,
ojalá no hubiera comprendido
las distancias entre los paréntesis
y tus regresos ni tu voz de polvo
cuando el agua se secaba,
ojalá jamás me hubiera
extraviado en tu mirada,
en tus cejas, en tus piernas,
en ese yo que te buscaba
en éste ego del que ya no queda nada.
Due®.15.2.12 en una tarde en la que el frío acaricia la piel como en abrazo de despedida.
la lección aquella en la que
aprendí a leer las entrelineas,
los silencios,
los espacios entre coma y letra,
los puntos de suspenso entre los
suspiros, agonía y los te quiero,
ojalá no hubiera comprendido
las distancias entre los paréntesis
y tus regresos ni tu voz de polvo
cuando el agua se secaba,
ojalá jamás me hubiera
extraviado en tu mirada,
en tus cejas, en tus piernas,
en ese yo que te buscaba
en éste ego del que ya no queda nada.
Due®.15.2.12 en una tarde en la que el frío acaricia la piel como en abrazo de despedida.
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