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Entre el delirio y la ternura

Solaribus

Poeta veterano en el portal
[MUSICA]http://galeon.com/esdras0/wind.wma[/MUSICA]



Tus manos pintaron un sueño
con óleos a medio perfumar de adolescencia.
Tu piel fue una cuerda que vibró con mi aliento imaginario
que tapizado de tormenta
te oxigenó con la ternura de un cielo tardíamente prometido.

Un capullo de rosa floreció
entre el rocío de los besos que faltaron desde siempre
y fuiste un desmayado tallo alternado de silencio y caricia,
martirio y compasión.
Un femenino destello de desierto y estrella
que aventuró el llanto como si fuese un riego.

Tañida de luciérnagas,
la tarde dio a luz una música de luna
que alumbró la soledad de los roces,
-un campanario de soles nocturnos-
un maridaje de claroscuro y flores blancas.

Y es que perdido y sin cordura,
el amor es saliva que se inyecta,
encuentro de aguas,
delirio de azucenas que se embriagan.
Espíritu voraz de lava subterránea que contempla las alturas,
pupila que se clava en un gemido.

¿Qué tanto pudieras estallar entre mis manos,
si acaso acercaran el océano de mis labios a tu vientre
para subirlo por tus pies hasta tu alma?
¿Qué tanto?

Cierras las ventanas...
Y en ese instante breve e infinito me reinventas.

Ahueco mis brazos en tu espalda para beber tu cuerpo
y en un diálogo apenas audible regresarte la humedad
como una lluvia que sacia en la distancia
a la tierra que ofreció sus manantiales.

Como si fuese un desvelo de jazmines,
un recuerdo de otra vida o unas lágrimas lejanas,
quizás todo mi amor no consista sino en una nostalgia,
un ruego de mi alma por volver a ser tu sangre,
la chispa de tu ser que nunca muera.

Quizás estoy aquí y he sido tuyo
y soy del viento y las mareas,
de la tarde y de tus ojos,


o quizás tan sólo de tus ojos.
 
Gracias Dani, por la caricia hecha poema, por la pregunta que en su misterio no devela una respuesta absoluta y, sin embargo, nos convierte en poema, en infinito y en surcos fértiles del -quizá-. Gracias por la música, por el poeta que captura el instante para ofrendar sin escapatoria posible. Traigo aquí el fragmento de mi poema como ofrenda de reconocimiento a tu estar en la página. Infinito mi abrazo... vos sabés.

¿Qué tanto podría estallar en tus dedos
... qué tanto?
Todavía impacienta la manzana su onírico bajío.
Estamos a punto de quemar los barcos,
Calipso observa
besa el sueño y observa el reloj de arena
en una esquina, esperando, esperándonos...

 
Última edición:
En esta sequedad de palabras que anega mi silencio, no me resisto, luego de leer tu poesía, a decirte al menos, lo gratificante que es leerte y comprobar que nunca te fuiste. Un fuerte abrazo estimado Daniel.

Daniel.
 
Última edición:
Gracias Dani, por la caricia hecha poema, por la pregunta que en su misterio no devela una respuesta absoluta y, sin embargo, nos convierte en poema, en infinito y en surcos fértiles del -quizá-. Gracias por la música, por el poeta que captura el instante para ofrendar sin escapatoria posible. Traigo aquí el fragmento de mi poema como ofrenda de reconocimiento a tu estar en la página. Infinito mi abrazo... vos sabés.

¿Qué tanto podría estallar en tus dedos
... qué tanto?
Todavía impacienta la manzana su onírico bajío.
Estamos a punto de quemar los barcos,
Calipso observa
besa el sueño y observa el reloj de arena
en una esquina, esperando, esperándonos...



¿Qué puedo decir? ¡Gracias a ti por tanto cariño y respeto! Por permitirme entrelazar mi abecedario en sintonía con tu Poesía. Es un honor verdadero. Un legítimo privilegio ensayar las palabras contigo Anna. Un juego maravilloso de aprendizaje poético y de color. Te envío un abrazo inmenso. Daniel
 
En esta sequedad de palabras que anega mi silencio, no me resisto, luego de leer tu poesía, a decirte al menos, lo gratificante que es leerte y comprobar que nunca te fuiste. Un fuerte abrazo estimado Daniel.

Daniel.

Yo recuerdo un Cipres1957 leyendo a un ignoto Solaribus y alentándolo a escribir y superarse. Absolutamente siempre es un lujo tu lectura y ni hablar de un comentario, cualquiera sea. Yo te digo, Dani, que parte de mi aprendizaje en la Poesía se nutrió de tu arte, del de Ann, del de Anuchita Cisne, de la dulcísima Camy, Ramiro y de tantos maestros míos de esta casa que nombrarlos uno por uno tomaría varias páginas. Un abrazo fuerte. Daniel
 




Tus manos pintaron un sueño
con óleos a medio perfumar de adolescencia.
Tu piel fue una cuerda que vibró con mi aliento imaginario
que tapizado de tormenta
te oxigenó con la ternura de un cielo tardíamente prometido.

Un capullo de rosa floreció
entre el rocío de los besos que faltaron desde siempre
y fuiste un desmayado tallo alternado de silencio y caricia,
martirio y compasión.
Un femenino destello de desierto y estrella
que aventuró el llanto como si fuese un riego.

Tañida de luciérnagas,
la tarde dio a luz una música de luna
que alumbró la soledad de los roces,
-un campanario de soles nocturnos-
un maridaje de claroscuro y flores blancas.

Y es que perdido y sin cordura,
el amor es saliva que se inyecta,
encuentro de aguas,
delirio de azucenas que se embriagan.
Espíritu voraz de lava subterránea que contempla las alturas,
pupila que se clava en un gemido.

¿Qué tanto pudieras estallar entre mis manos,
si acaso acercaran el océano de mis labios a tu vientre
para subirlo por tus pies hasta tu alma?
¿Qué tanto?

Cierras las ventanas...
Y en ese instante breve e infinito me reinventas.

Ahueco mis brazos en tu espalda para beber tu cuerpo
y en un diálogo apenas audible regresarte la humedad
como una lluvia que sacia en la distancia
a la tierra que ofreció sus manantiales.

Como si fuese un desvelo de jazmines,
un recuerdo de otra vida o unas lágrimas lejanas,
quizás todo mi amor no consista sino en una nostalgia,
un ruego de mi alma por volver a ser tu sangre,
la chispa de tu ser que nunca muera.

Quizás estoy aquí y he sido tuyo
y soy del viento y las mareas,
de la tarde y de tus ojos,


o quizás tan sólo de tus ojos.


Madre mía!! casi muero de impacto, Querido Dani, tus versos son el reflejo del alma bella que posees tienes el don de las letras impregnado en tu sangre, esa facilidad del desborde de amar...
maravillosa entrega como siempre, un bendito placer pasear en tus líneas , cariños isleños los de siempre.
Pincoya
 
Madre mía!! casi muero de impacto, Querido Dani, tus versos son el reflejo del alma bella que posees tienes el don de las letras impregnado en tu sangre, esa facilidad del desborde de amar...
maravillosa entrega como siempre, un bendito placer pasear en tus líneas , cariños isleños los de siempre.
Pincoya
¡Gracias Naty por semejante halago! Pequeña princesa, vos seguís un camino de luz y detrás de tus letras hay un aura de amanecer, de frutas, de árbol y resina, de bosque virgen pegadito al mar. Te quiero mucho. Un abrazo enorme, amiga mía. Daniel
 
Última edición:





Tus manos pintaron un sueño
con óleos a medio perfumar de adolescencia.
Tu piel fue una cuerda que vibró con mi aliento imaginario
que tapizado de tormenta
te oxigenó con la ternura de un cielo tardíamente prometido.

Un capullo de rosa floreció
entre el rocío de los besos que faltaron desde siempre
y fuiste un desmayado tallo alternado de silencio y caricia,
martirio y compasión.
Un femenino destello de desierto y estrella
que aventuró el llanto como si fuese un riego.

Tañida de luciérnagas,
la tarde dio a luz una música de luna
que alumbró la soledad de los roces,
-un campanario de soles nocturnos-
un maridaje de claroscuro y flores blancas.

Y es que perdido y sin cordura,
el amor es saliva que se inyecta,
encuentro de aguas,
delirio de azucenas que se embriagan.
Espíritu voraz de lava subterránea que contempla las alturas,
pupila que se clava en un gemido.

¿Qué tanto pudieras estallar entre mis manos,
si acaso acercaran el océano de mis labios a tu vientre
para subirlo por tus pies hasta tu alma?
¿Qué tanto?

Cierras las ventanas...
Y en ese instante breve e infinito me reinventas.

Ahueco mis brazos en tu espalda para beber tu cuerpo
y en un diálogo apenas audible regresarte la humedad
como una lluvia que sacia en la distancia
a la tierra que ofreció sus manantiales.

Como si fuese un desvelo de jazmines,
un recuerdo de otra vida o unas lágrimas lejanas,
quizás todo mi amor no consista sino en una nostalgia,
un ruego de mi alma por volver a ser tu sangre,
la chispa de tu ser que nunca muera.

Quizás estoy aquí y he sido tuyo
y soy del viento y las mareas,
de la tarde y de tus ojos,


o quizás tan sólo de tus ojos.



Danieluchito
Leo tus letras que me cuentan una historia de amor y de ausencias, de ansias por volver,
de sueños que se aferran a la esperanza de al menos ser, y pienso en que esto es poesía,
un pincel que pinta paisajes diferentes pero siempre armonizado en el amor y ¿quién sostiene
ese pincel? pues tú, artista de la pluma, mi querido amigo.
Admiro tus letras.
Te dejo mi cariño inmensooooooo y toda la valoración que se me permita
Ana
 
Querido amigo Daniel. Tañida de luciérnagas,
la tarde dió a luz una música de luna,
que alumbró la soledad de los roces,
--un campanario de soles nocturnos-....

Bellísimo, plasmado con esa luz interior
tuya, que le dá dimención a tus letras.
Me encantó leer esta maravilla.
Gracias por compartir. Te mando.
Estrellas Besos y Abrazos Uruguayos
 

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