LuKaS
L'enfant terrible
Azufre en tu boca, besos de fuego,
veneno en tu lengua y desde luego,
un corazón vacío.
Despojas tus ropas deshaciendo los ruedos,
y tus vestidos ruedan por el suelo,
como amantes condenados,
a amarse por siempre.
Te saluda Neruda, te deja un anhelo,
-yo muerdo el anzuelo-,
y te envío el mensaje,
de aquellos oleajes,
que extrañan tu cuerpo,
y no olvidan tus llamas,
ni el calor intenso,
que deja tu marca.
Cadenas, grilletes y telarañas,
en el refugio arácnido,
donde aguardan tus esclavos,
-amores condenados-.
Princesa de fuego,
martirio, calvario,
de tus fieles amantes.
Suelta tu pelo,
esconde el tatuaje,
que esconde tu marca.
No muestres el sello, de la viuda negra.
Qué me importa que tus labios,
me condenen por años,
a la prisión de tus caderas.
Tu aliento que quema,
es el único aire,
que de mi alma seca,
las aburridas lágrimas;
erradica tristezas
de mi corazón solitario
y de noches en vela.
Hazme arder tanto,
que tu cama sea testigo,
de todos los alaridos,
que este lobo vaya dando,
mientras va sucumbiendo,
al brutal castigo,
de tu piel en llamas.
Placer eterno.
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