Dario Caccha Grimaldo
Poeta fiel al portal
No mires cuán oscuro está mi interior,
no escuches los gritos de dolor dentro de mí,
no sientas el frío aliento de mi voz,
no intentes responder las preguntas sin respuestas que hay aquí.
Tú debes ser el suave viento que me acaricie,
tus labios deben ser los que sellen por una noche este dolor;
tú debes ser la sutil calma que me apacigüe,
salvación que no dejará que me aniquile.
Tócame, ven tócame
y has que olvide por un momento este mundo en tinieblas,
siento tu calor y yo te estoy esperando, pacientemente aquí.
Ven acércate a mí, ven que me siento tan solo,
apaga este calor con tu piel,
baby.
No te vayas de aquí, no me dejes solo en esta oscuridad,
quédate una noche más junto a mí,
baby.
Tocarás mi piel y escribirás tu nombre en mi ser,
el infierno dolerá menos
si nos quemamos juntos en pasión,
baby.
Siénteme, ven, sólo siénteme.
La vida ha matado de a poco mi valor,
mi voluntad está quebrada en pedazos,
ya no tengo nada más.
Siénteme, sólo siénteme.
Calma este corazón partido,
ven hacia mí,
ven que quiero que esta noche seas para mí,
baby.
Mañana el cielo y el sol escribirán caminos diferentes,
la luz del día nos separará,
y tal vez no nos veremos más.
Pero esta noche quiero que te quedes junto a mí,
baby.
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