Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
"Pellem pro pelle, et cuncta quæ habet homo dabit
pro anima sua; alioquin mitte manum tuam,
et tange os ejus et carnem.
Liber Iob, 2:4-5.
La rosa de su espina
de hender la piel no es responsable
y herir la amante mano.
Llegó la sílaba provocadora
como lombriz moviéndose en la tierra
frente al pico del mirlo o quizás la corneja,
como un sexo se ofrece a ojos del violador.
Es la voz que propone la mano ejecutora
aunque otra mano tome como el alma homicida.
¿Es el alma del hombre incorruptible
insensible a la acción del fuego airado?
Tal vez si se consume el libro escrito
no permanezca el verso en las entrañas;
si se vierte la sangre en sus retoños
o en la tierra se parten los olivos
o el viento arrasa fiero los altares
que pisaron sus pies incorruptibles,
tal vez se torne negra el alma pura.
¿No cambiará su verbo el insensato
cuando su carne el ácido consuma?
¿Será capaz de verse en el espejo,
de sufrir inmutable la carencia,
los pómulos sangrantes y la sed?
¿Será el alma inocente cuando cae en desgracia,
o aceptará que está entre ángeles caídos?
Es el destino y no la torpe culpa
el que traza los surcos en la tierra.
y herir la amante mano.
Llegó la sílaba provocadora
como lombriz moviéndose en la tierra
frente al pico del mirlo o quizás la corneja,
como un sexo se ofrece a ojos del violador.
Es la voz que propone la mano ejecutora
aunque otra mano tome como el alma homicida.
¿Es el alma del hombre incorruptible
insensible a la acción del fuego airado?
Tal vez si se consume el libro escrito
no permanezca el verso en las entrañas;
si se vierte la sangre en sus retoños
o en la tierra se parten los olivos
o el viento arrasa fiero los altares
que pisaron sus pies incorruptibles,
tal vez se torne negra el alma pura.
¿No cambiará su verbo el insensato
cuando su carne el ácido consuma?
¿Será capaz de verse en el espejo,
de sufrir inmutable la carencia,
los pómulos sangrantes y la sed?
¿Será el alma inocente cuando cae en desgracia,
o aceptará que está entre ángeles caídos?
Es el destino y no la torpe culpa
el que traza los surcos en la tierra.
Aguadulce, agosto de 2011.
