wolfangoethe
Poeta recién llegado
Un colibrí ha muerto y consigo sus esperanzas,
se ha llevado el revoloteo incansable de sus alas,
se ha apagado el hermoso brillo de sus plumas.
La muerte es como el agua, apaga el fuego de la vida.
Vida, tus llamas brotan en las pasiones,
esas también se apagan en la lluvia inminente.
Volabas amigo cada mañana sobre las flores,
Con tus besos te llevabas de ellas dulces esencias.
Por eso tu cuerpo no huele a muerte,
pues dentro de este albergaste, el olor más bello,
el aroma del amor, que es también el de la vida,
no puedes despedir otro, compartirnos otro distinto.
Tu vida entera fue el encontrar el amor entre las flores,
esas te han de extrañar, y en el rocío de cada mañana,
encontraran el velo para ocultar la verdad tras sus lágrimas.
No habrá como tú, esclavo más fiel al amor,
que de su vida todos los días por robarle un beso a una flor.
Don Juan de las flores, me es irreal alargar tu vida,
imposible conservar el movimiento de tus alas por un segundo eterno,
no puedo más que darte el tiempo que duren mis palabras.
Tan grande pareciera lo distinto entre tú y yo,
y no lo suficiente para no compartir el mismo destino.
En mis palabras seguirás volando, aun cuando te marchas amigo.
se ha llevado el revoloteo incansable de sus alas,
se ha apagado el hermoso brillo de sus plumas.
La muerte es como el agua, apaga el fuego de la vida.
Vida, tus llamas brotan en las pasiones,
esas también se apagan en la lluvia inminente.
Volabas amigo cada mañana sobre las flores,
Con tus besos te llevabas de ellas dulces esencias.
Por eso tu cuerpo no huele a muerte,
pues dentro de este albergaste, el olor más bello,
el aroma del amor, que es también el de la vida,
no puedes despedir otro, compartirnos otro distinto.
Tu vida entera fue el encontrar el amor entre las flores,
esas te han de extrañar, y en el rocío de cada mañana,
encontraran el velo para ocultar la verdad tras sus lágrimas.
No habrá como tú, esclavo más fiel al amor,
que de su vida todos los días por robarle un beso a una flor.
Don Juan de las flores, me es irreal alargar tu vida,
imposible conservar el movimiento de tus alas por un segundo eterno,
no puedo más que darte el tiempo que duren mis palabras.
Tan grande pareciera lo distinto entre tú y yo,
y no lo suficiente para no compartir el mismo destino.
En mis palabras seguirás volando, aun cuando te marchas amigo.
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