Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Del amor misionera viaja el alma apresada
de esta hetaira gratuita de vientre sin semilla,
el áspid se le enreda a la frágil costilla
y ofrece rojo fruto; ventura caducada.
Del Edén expulsada su espalda lacerada
ella cumple condena con paso que atornilla
al crepúsculo eterno donde el pulso se astilla
oscuridad maldita, tiznando su mirada.
A la luna pregunta si cometió pecado
y a los dioses plegarias de perdón les eleva.
Si mujer tú naciste; dice el astro irisado,
tu condición impresa la sentencia conlleva;
¡Castigo al corazón a estar enamorado
de Adanes que no muerdan; manzanas que da Eva!
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