Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Las estrellas son
el resuene de los ecos del pasado.
Vean la cara de la inteligencia,
miren completa la naturaleza y aprendan:
La aurora es la madre del día,
alegría que da vueltas en
el cielo con todo su fulgor,
dando paso a la noche.
Con su memoria
se abre al mundo y
entre el color neutro y
tranquilo muestra a sus
hijas blancas, las estrellas,
cobertura de la tierra, los cielos.
Son ellas el himno de la esperanza,
el alma firme de la luz
la armonía, la imaginación,
ola del pensamiento,
miel del sentimiento,
la alegría que en el
aire deja su rastro,
Ilusión que vuela sobre las flores,
voces que cantan
en las alas de los pájaros
que en el bosque vuelan,
ecos que vienen a nosotros
sin saberse de donde.
Quizá sean ellas el verbo
del alma inmensurable,
la cual dice al hombre:
En la vida soy la llama,
¡Causa de las causas!
el resuene de los ecos del pasado.
Vean la cara de la inteligencia,
miren completa la naturaleza y aprendan:
La aurora es la madre del día,
alegría que da vueltas en
el cielo con todo su fulgor,
dando paso a la noche.
Con su memoria
se abre al mundo y
entre el color neutro y
tranquilo muestra a sus
hijas blancas, las estrellas,
cobertura de la tierra, los cielos.
Son ellas el himno de la esperanza,
el alma firme de la luz
la armonía, la imaginación,
ola del pensamiento,
miel del sentimiento,
la alegría que en el
aire deja su rastro,
Ilusión que vuela sobre las flores,
voces que cantan
en las alas de los pájaros
que en el bosque vuelan,
ecos que vienen a nosotros
sin saberse de donde.
Quizá sean ellas el verbo
del alma inmensurable,
la cual dice al hombre:
En la vida soy la llama,
¡Causa de las causas!
Última edición: