Soneto para una cantante.

elseneka

Poeta fiel al portal
Cuando escuché esa voz maravillosa,
tan llena de ternura, tan henchida
de dulzura, de fe, de amor, de vida,
supe que no hay canción más deliciosa.

Sus tonos eran pétalos de rosa
acariciando mi alma agradecida.
Para ensalzar tu voz, Laura querida,
catorce versos son tan poca cosa.

Habría que erigirle un monumento,
escribir todo un libro de poesía,
y componer el aria más vibrante.

Pero no sé hacer eso, lo lamento.
Sólo sé recordar, día tras día,
que esa voz era, amor, tu voz de amante.

Por volver a tener tanta hermosura
puede perder un hombre la cordura.


Copyright José Luis Bermejo (El Seneka)
elseneka@hotmail.com
 
Amigo José Luis,

Eso es el arte... y en especial la música que suele elevarnos por rincones insospechados a una sola nota. Y más cuando ésta nace de la voz de una mujer; y es que ellas tienen la particular habilidad de tranquilizar el alma cuando entonan alguna canción...

"Ángeles" les llamó Víctor Hugo, incluso por la voz toman ese concepto.
Otro soneto para la colección.

Un placer leerte.
Abrazos
Gustavo
 
Amigo José Luis,

Eso es el arte... y en especial la música que suele elevarnos por rincones insospechados a una sola nota. Y más cuando ésta nace de la voz de una mujer; y es que ellas tienen la particular habilidad de tranquilizar el alma cuando entonan alguna canción...

"Ángeles" les llamó Víctor Hugo, incluso por la voz toman ese concepto.
Otro soneto para la colección.

Un placer leerte.
Abrazos
Gustavo
Amigo Gustavo.
Esta es la escena: Ella cantándome, mirándome a los ojos, y un pianista, entrañable amigo también, acariciando las teclas de un vetusto, pero afinado, piano, mientras sonría con picardía.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo, compañero poeta.
 
Cuando escuché esa voz maravillosa,
tan llena de ternura, tan henchida
de dulzura, de fe, de amor, de vida,
supe que no hay canción más deliciosa.

Sus tonos eran pétalos de rosa
acariciando mi alma agradecida.
Para ensalzar tu voz, Laura querida,
catorce versos son tan poca cosa.

Habría que erigirle un monumento,
escribir todo un libro de poesía,
y componer el aria más vibrante.

Pero no sé hacer eso, lo lamento.
Sólo sé recordar, día tras día,
que esa voz era, amor, tu voz de amante.

Por volver a tener tanta hermosura
puede perder un hombre la cordura.


Copyright José Luis Bermejo (El Seneka)
elseneka@hotmail.com

Mi admiración, José Luis.
Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba