Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por debajo del drama, todavía pensaba que había
algo cómico en los conjuntos de masas. Muchos
luchaban por abolir alguna injusticia e instauraban
así nuevas hegemonías; un círculo perfecto
para crear individuos más comprometidos y menos consientes.
Era cómico como el desorden, se convertía en el nuevo orden.
Por encima del drama, allá a lo lejos una mesa
servida con todo tipo de delicias. Podía oler la canela,
compitiendo con el olor a vainilla y el rojo de las fresas
recordándole otros rojos. Eso sí que era importante;
así todo podría ser llevadero, pensó justo cuando
una presencia interrumpía aquel cuadro.
Y dígame ¿le gustan los postres señor? dijo, ella.
Él ya no sabía, si el calor en su cara era por la vergüenza
de haber sido visto en tal distracción, o por la proximidad
por la que era inspeccionado.
En el medio de drama...
Al instante le dejo sobre la mesa los papeles
de una organización y una orden que llevar a cabo
y todo, por el postre.
algo cómico en los conjuntos de masas. Muchos
luchaban por abolir alguna injusticia e instauraban
así nuevas hegemonías; un círculo perfecto
para crear individuos más comprometidos y menos consientes.
Era cómico como el desorden, se convertía en el nuevo orden.
Por encima del drama, allá a lo lejos una mesa
servida con todo tipo de delicias. Podía oler la canela,
compitiendo con el olor a vainilla y el rojo de las fresas
recordándole otros rojos. Eso sí que era importante;
así todo podría ser llevadero, pensó justo cuando
una presencia interrumpía aquel cuadro.
Y dígame ¿le gustan los postres señor? dijo, ella.
Él ya no sabía, si el calor en su cara era por la vergüenza
de haber sido visto en tal distracción, o por la proximidad
por la que era inspeccionado.
En el medio de drama...
Al instante le dejo sobre la mesa los papeles
de una organización y una orden que llevar a cabo
y todo, por el postre.
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